HERNAN DARIO D’ANDREA, EL ALEGRE
Ferrocarril Urquiza – Sportivo Barracas
Noviembre de 1998. Como algunos futbolistas de la menor de las categorías, siempre hay distintos, no solo por su juego, también por su personalidad... un claro ejemplo de ello es Darío Dubois, que también tendrá su capítulo, y uno que en los últimos tiempos se ha destacado por la particular relación con las hinchadas, sin olvidar la cantidad de clubes en los cuales se desempeñó, contando con el agregado de haber estado “parado” un año y medio, Es Hernán Darío D’Andrea, nacido en Capital Federal, el 9 de junio de 1969, quien pasó por Vélez Sársfield, Defensores de Belgrano, Colegiales, San Telmo, Acassuso, Central Ballester, Sacachispas, Ferrocarril Urquiza, en la liga de Chivilcoy jugó en Pellegrini, Independiente y Florencia Varela, en el interior estuvo en Bancruz de Río Gallegos, Belgrano de La Pampa, Mandiyú de Corrientes y Juventud Antoniana de Salta, mientras que en el exterior en San José de Oruro de Bolivia y en un combinado de libres de Brasil... ¿ Qué tal ?, bien merece el título de trotamundos del fútbol.
Pese a su físico no muy propicio para jugar de n° 9, se puede apreciar que fue requerido por muchas instituciones, anotando siempre goles y luz de peligro para los defensores y arqueros. En ocasiones, hubo hinchadas que lo rechazaban y de ello fui testigo, por algún que otro gol que se perdió, pero a éste injusto sentimiento, apelo al viejo axioma de los goleadores, el cual cita que si se falla en la definición, es porque se está en el lugar que corresponde... no todos los remates al arco son goles. Sí, deberían reconocerle su entrega y sacrificio, los golpes recibidos en las canchas mas intransitables primero, pero, el folclore del fútbol fue y será siempre así.
Eso es lo que personalmente aprecio en cada jugador que veo y considero, y por eso no puedo dejar de mencionar a Hernán Darío D’Andrea, pues siempre que tuve la ocasión de verlo jugar, me dio esa impresión.
Y que mejor recordación que rememorar una hermosa tarde de noviembre, cuando con los cambiantes colores de Ferrocarril Urquiza, el equipo le ganó por 3 a 1 a Sportivo Barracas, apuntándose en el tanteador, formando “El Furgón” con el “Viejo” Alfredo Avalos; Ledesma, Orquera, Hernán Gómez y Passolini; Lagartera, Tosselli y Baigorria; Marcelo Pérez (80’ Medina), D’Andrea (73’ Pesce) y José Pacheco (66’ Toro). dirigidos por el fallecido prematuramente Carlos Gialonardo, quedando en el banco Laurella y Marini. Por el histórico Sportivo Barracas lo hicieron López Velázquez; Bratín, Cabrera (70’ Ferraro), Tomé (81’ Sánchez) y Carbano; Ramírez, Solís y Ríos; Figueroa (76’ Maresca), Alvarez y Amaya, orientados por José Luis Pérez, quedando en el banco Pacheco Araujo y García. Los goles fueron conseguidos por D’Andrea, Hernán Gómez y Pesce para el de Villa Lynch, Amaya para la visita y el arbitraje estuvo a cargo de Sergio Zoratti.
Un sábado para recordar, donde curiosamente no estuvo presente el eterno Carmelo Santoro, con la policía “decomisando” las bebidas alcohólicas a los “Furgoneros” y el deleite de ver en acción en la reserva a un gran jugador que lamentablemente el fútbol desperdició, como Cristian Giménez, notable en cualquiera de los puestos en los cuales se lo ubicó, como “2”, “5”, “9” ó “10”, pero bueno... esto, es la historia misma del fútbol del ascenso.
Para Hernán Darío D’Andrea, el reconocimiento que puedan representar éstas pocas pero sinceras líneas.
Daniel Console




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