viernes 26 de febrero de 2010

Matias Daniel Diez

Este muchacho llamado Juan Manuel Martinatto es un mentiroso, yo no se si es periodista o que pero es un mentiroso, si estuviste en zarate sabes bien que las cosas que decis es mentira, por que no contas que habia 35 hinchas de san miguel armados? por que no decis que durante todo el segundo tiempo estuvieron preparando fierros y piedras? por que no decis que quisieron romper el alambrado perimetral y una reja para entrar a la cancha a robar banderas? por que no decis que tus "dirigentes" en vez de calmar a estos hinchas estaban provocando violencia? por que no decis los destrozos que hicieron en villa fox? vos tenes un video filmado de la parte local yo ya lo vi, pero nosotros tenemos videos que tu delegacion esta tirando piedras para todos lados, ya los vana ver, tmb tenemos fotos de los destrozos en la cancha.
Hay que ser sinceros muchachos, no mientan, la culpa de toda la tuvieron uds, por que no vineiron a ver el partido tranquilos sin provocar a la gente de cadu? por que no se fueron ni bien termino el partido que se quedaron haciendo disturbios?.
Basta de mentir san migeul

Juan Manuel Martinatto, Club Atlètico San Miguel.

Ante todo, muy buenos días, mi nombre es Juan Manuel, un gusto en contactarles.Con motivo de haberse disputado esta tarde, el encuentro entre Defensores Unidos de Zàrate Y Club Atlètico San Miguel, he presenciado el encuentro, cubriendo el partido como prensa para una pàgina web, y radio de la ciudad que vivo.
Debo denunciar ante vuestro medio, que ha regresado nuevamente la violencia al fùtbol. Ya no solo se juega sin pùblico visitante, pronto estimo que ni al local van a poder persuadir para que asista... Como estudiante de periodismo me siento dolido ante los hechos transcurridos, dado que, ni bien comenzaba la tarde, hinchas de Defensores Unidos agradieron al plantel de San Miguel, les robaron indumentaria, y los sometieron a botellazos.
Durante los 90 minutos, permanentes insultos y cantos de provocaciòn, com por ejemplo "a la salida los vamos a matar".. a todo esto, de San Miguel, un pequeño grupo de allegados al club.. y la prensa... Finalizado el encuentro, "hinchas" que treparon los alambrados, invadieron el terreno de Juego, por todas partes, y en todas las direcciones, para ir en busca de la gente de San Miguel. Lamentable comienzo de lo que serìa una feroz "emoboscada", dado que, la policìa tuvo que proceder con disparos de balas de goma, para lograr el repliegue de los. "hinchas"??. Disturbios, demanes, corridas, piedrazos, y mucho mas le quedarìa a este casi fin de tarde, y cuando la noche asomaba en Zàrete, Policìa de Montada y Profesionales de la fuerza de seguridad fueron testigos de gente que lanzaba piedras desde todos los sectores en la calle del Barrio Villa Fox. Ruido a vidrios rotos, tiros, heridos, y mucho mas para que, a la postre, pudieramos tomar nuestro rumbo y dirigirnos hacia nuestros hogares. Se viò com en la avanida principal de Zàrate, cuantiosos inadaptados arrojaban proyectiles hacia el micro de San Miguel, y su grupo de allegados/dirigentes/prensa... Adjunto un video, donde denuncio una nueva instancia de violencia, en una cancha que es muy dificil accesar, dado que no estan dadas las medidas de seguridad necesarias, y espero pueda contar con ustedes para que algùn tribunal tome las medidas que correspondan al caso, y que cuando tenga mi camarita en mano, no me pasen piedras ni balas, quier ver rodar una pelota. Destaco la excelente predisposiciòn de la Comisiòn Directiva de CADU, y su departamento de prensa, mucho respeto y cordialidad los caracterizan. Quedo a disposición para lo que pueda ayudarles.
Felicito por su excelente labor.
Atte,Juan Manuel Martinatto, Club Atlètico San Miguel.

SIGUE LA POLEMICA DESDE ZARATE

SOBRE INCIDENTES EN ZARATE
UNA MIRADA IMPARCIAL DE LOS HECHOS
Estube presenciando el partido en la ciudad de Zarate, que desde un principio se respiraba un aire tenzo, ya que cualquier persona podia aprecia la gran cantida de gente que se encontraba en el sector de San Miguel ( quien sabe quien lo permitio??), supongo que la policia tendria que aver prohibido el ingreso de tanta gente, que presentaba una actitud con intenciones de disturbio, eh insitando la violencia, lamentable si fuesen dirigentes... Cosa que dudo!!!
Yo mismo vi al finalizar el partido como esta gente que se encontraba en el sector visitante empezo a romper el alambre perimetral del estadio y arrojar cosas al campo de juego, esto produjo que el ambiente se altere y reaccione la policia con balas de goma.
Eso no fue todo, al retirarme del estadio pude apreciar los disturbio q se produjeron entre los simpatizantes de CADU y San Miguel que llegaron a Zarate, uno supone con el unico fin de general disturbios, POR QUE SEÑORES!! NO HABIA 5 ERAN MAS DE 40! si mas de 40! que no deberian haber estado en esa ciudad, y que solo su precencia insita a la violencia...
Mi pregunta es que hacia esta gente en Zarate sabiendo que esta prohibido el publico visitante???
Por que la policia permitio el ingreso al sector visitante de tanta gente cuando solo pueden ingresar los dirigentes?? por ahi lei de un periodista... eran familiares... como justificando, le recuerdo que tambien esta prohibido, solo tienen derecho de ingreso los dirigentes del club visitante.
Desde mi punto de vista, el club CADU no tiene mayor responsabilidad, la policia permitio el ingreso de esa gente en actitud ostil, tampoco la tiene San Miguel, que esas 40 personas (supuesto hinchas verdes) se ayan acercado a Zarate con el fin de producir incidentes.
La policia podia aver evitado todo incovenienten... pero como es costumbre y solucion facil caera un castigo sobre el club CADU.

Walter Lacota, desde la ciudad de Baradero, Hincha Atletico baradero y Racing Club, y fiel seguidor de nuestro ascenso, el mas apacionante de mundo sin lugar a dudas...

EL RINCONCITO DE HUGO AMAOLO

Arjona y yo..., por Juan Butvilofsky

Lo miré a los ojos para animarlo, y resultó, pero mi buena acción, en cuestión de segundos, mutó a desgracia... Del lado de adentro de la única pizzería abierta de Mar de Ajó, sentado a la mesa lindera con la ventana, asomaba el imitador de Ricardo Arjona. Del lado de afuera de la fonda vacía, solidario, yacía este columnista y su cuarto kilo de helado de "Crema Pitufa" (símil "Crema del Cielo") y "Tramontana"... Había decidido escuchar un solo hit del falso guatemalteco, para que el artista sin platea no derramara lágrimas sobre su laptop castigada. Jamás imaginé que a mi gesto le iba a seguir un tortuoso recital de una hora, ni que el cincuentón me iba a cantar "Señora de las cuatro décadas", a unos veinticinco centímetros de la cara. Todo el tiempo sentí el profundo deseo de repetir lo que alguna vez decidió Alfonsina en otra playa, pero el Arjona de Mar de Ajó se iba a quedar solito, y yo esa noche, para qué les voy a mentir, no tenía que hacer nada... El objetivo de esta columna, estimado lector, es que se sume al equipo de los que hacemos el bien y honramos nuestros deberes ciudadanos, sin chistar, y con ganas... Pague sus impuestos con puntualidad, por ejemplo, y de esa manera financiará al Estado para que siga al frente del fútbol para todos, negocio que acaba de recibir 144 millones de pesos que estaban destinados a medio ambiente, que de seguro es menos importante que la sociedad con la "AFA"... Si cumple con sus contribuciones de manera regular, también ayudará al Gobierno a completar el pago de 2 millones de dólares que le prometió al piloto José María "Pechito" López, aunque la escudería que lo adoptó no cuente con los medios para participar de la "Fórmula 1", ni de una picada en la Panamericana... ¿No se siente pleno ofrendando sin reclamar nada a cambio? ¿Qué otra buena acción va a efectuar esta semana? ¿Le gustaría ir conmigo a escuchar a un imitador de Arjona en una pizzería de Mar de Ajó? (por lo menos no te pide plata)...

martes 23 de febrero de 2010

BUENA LECTURA ELEGIDA POR HUGO AMAOLO

Y usted, ¿quiere que le vaya bien a la selección?
Por Claudio Cerviño
Lo que era una charla informal de verano tuvo otras derivaciones. Las que uno no puede imaginarse porque involucran esa dosis de deseo adverso a lo que indica la lógica del sentimiento. "Ojalá que se vuelvan en la primera rueda así se termina toda la mentira. La de Maradona, la de Grondona. Y se van todos. Hay que empezar de nuevo" .
El razonamiento de mi interlocutor ocasional sonó exagerado. Hasta que le pregunté: "¿Pero de verdad querés que pase eso? ¿Serías capaz de ponerte contento con la selección eliminada en primera rueda?" La respuesta fue lapidaria: " Absolutamente. Si no, tenés que quemar los libros. Si hacés cualquier cosa y te va bien, ¿qué ejemplo queda?"
El recuerdo quedó flotando, casi como una anécdota, pero en rigor no lo fue. Reaparece con frecuencia por una u otra razón, haciendo sentir que no se trató de un hecho aislado. Y vienen a la memoria casos no tan lejanos de aficionados, cercanos al fútbol o no, que tomaban una posición contraria al respaldo de un proyecto mundialista. O bien se sumían en la indiferencia. No se sabe bien qué es peor.
Salvo para su cortejo de obsecuentes, que todavía no desligó el pasado de futbolista excepcional de Maradona con el de técnico experimental en el cargo más importante, justificando todo sin mirar más allá y cuidándose de no molestar demasiado, gran parte del sector independiente se maneja entre el escepticismo y la incredulidad. A algunos no les cierran los métodos; a otros el personaje que encabeza el proceso. A muchísimos, ninguna de las dos cosas.
Ahora bien, la pregunta surge inexorablemente: ¿es, todo ello, motivo justificado para sentarse en junio-julio próximos frente al televisor con expectativas nulas, carentes de adrenalina, o hasta deseando que todo termine rápido y de la peor manera? No debería serlo, es temerario pensarlo, aunque cada uno tendría que hacer su propio examen de conciencia y sincerarse. Una cosa es tener ilusiones mínimas; otra, y muy diferente, desear que el seleccionado pierda, que la Argentina fracase rotundamente.
Un seleccionado nacional debe y tiene que estar más allá de los nombres. Sean cual fueren la procedencia de sus integrantes, sean cual fueren las ideas de quien lo conduce. Si hacemos mención a esto, a poco más de tres meses del Mundial de Sudáfrica, es porque el informal boca de urna arroja un rechazo que no se recuerda en los últimos mundiales, ni siquiera aquellos bajo la conducción de Bilardo. Focalizado ahora no en la camiseta en sí, sino más que nada en la figura de su controvertido DT. Que poco hace, es cierto, para recortar ese camino y acercarse más al sendero del afecto y del respeto. Aún así, boicotear el propio sentimiento, el del corazón, suena a demasiado.

lunes 22 de febrero de 2010

PABLO LINARDI ENOJADO

hola...soy pablo...leo todos los dias la pagina y ayer quede totalmente indignado como trataban de justificar una agresion a un arbitro...el q reporto la nota es partidario de dicho club o solo avala la actitud de los violentos que concurren a los estadios de futbol.Xq ayer en el primer informe dice q no se encontro el proyectil,cuando por television se ve claramente como la moneda impacta en el rostro del arbitro,y si bien,quizas no le produjo ninguna lesion fisica,ustedes creen que una persona encargada de dirigir un partido de futbol,q toma varias decisiones por minuto,queda en condiciones psicologicas de poder seguir el partido.hoy a la mañana leo otra justificacion,q la moneda la habrian tirado de afura de la cancha...no seamos ingenuos y tratatemos de defender lo indefendible,viendo las imagines x tv,se puede creer q esa moneda fue arroyada desde afuera??
muchas gracias y disculpen las molestias....espero q me puedan responder mi inquietud!!
un abrazo PABLO LINARDI

HUGO AMAOLO PRESENTA: OSVALDO SORIANO

UN GRUPO DE ESCRITORES FUNDÓ EL CLUB DE FÚTBOL OSVALDO SORIANO
OSVALDO SORIANO, EN SUS CUENTOS DE FÚTBOL, HIZO JUGAR A LOS MAPUCHE UNA FINAL DEL MUNDIAL EN LA PATAGONIA. LO QUE SEGURAMENTE JAMÁS SE IMAGINÓ ES QUE LLEGARÍA EL DÍA EN QUE UN GRUPO DE ESCRITORES FUNDARÍA UN CLUB DE FÚTBOL Y LO LLAMARÍA OSVALDO SORIANO FOOTBALL CLUB.
Osvaldo Soriano, en sus cuentos de fútbol, hizo jugar a los mapuches una final del Mundial en la Patagonia; les dio vida a los técnicos Orlando el Sucio y al Mister Peregrino Fernández, descubrió al hijo-árbitro de Butch Cassidy y soñó con el penal más largo del mundo. Lo que nunca escribió Soriano fue un cuento futbolero donde los protagonistas fueran escritores –siempre decía: los intelectuales detestan el fútbol–. Y lo que seguramente jamás se imaginó es que llegaría el día en que un grupo de escritores fundaría un club de fútbol y lo llamaría Osvaldo Soriano Football Club.
Al principio era un equipo de amigos escritores que armaban picados dos veces por mes para divertirse y hacer un poco de ejercicio. Luego se les ocurrió fundar la Writer’s League (Liga de Escritores) para incentivar a otros colegas de Europa a formar sus equipos y armar torneos. La única condición es que los jugadores tengan –al menos– un libro publicado.
Beppe Servegnini, escritor y periodista del diario deportivo italiano La Gazzetta dello Sport dice que la idea de formar el equipo fue de dos jóvenes de Cesena –Silvia y Paola–, cuando en el verano de 2001 le preguntaron a treinta escritores: ¿juegan? Todos respondieron que sí: “Un ‘no’ hubiese sido como renunciar a una convocatoria a la Selección”.
Sin una sede propia y a casi una década de aquel primer partido, los jugadores del Osvaldo Soriano F.C. –como si fueran un equipo profesional– se reúnen al menos una vez por semana para entrenar. Con una camiseta azul parecida a la de la selección italiana, el escudo del club es el dibujo que Daniel Paz hizo para la tapa de Página/12, aquel 29 de enero de 1997 cuando murió Soriano.
–Se trata de una selección de escritores. Gente que sabe dónde poner un punto y una coma, pero que ahora tiene que meter la pelota en el medio. Aunque no me crean, en la cancha usamos más los músculos que el cerebro. En compensación, tenemos una visión literaria de las cosas, pero la tenemos para nosotros. Una selección de escritores que cuenta cada pase con una linda frase sería una como una selección de cantantes que tuviera un sonido de cada corner –define poéticamente Servegnini.
Escritores, futboleros y sorianescos. Se sabe que Osvaldo Soriano era un apasionado del fútbol. El Gordo jugó a la pelota desde su infancia y en sus relatos nombraba a esos equipos de Cipolleti y Tandil por los que había pasado. Fanático de San Lorenzo, sus ídolos eran Rafael Albrecht y el Nene Sanfilippo. Hasta dicen que les ponía nombres de jugadores a los personajes de sus novelas.
La sensibilidad futbolera de Soriano se tradujo a más de 30 idiomas, entre ellos el italiano. Muchos de los escritores que forman el O.S.F.C. llegaron al autor de No habrá más penas ni olvido por sus cuentos con una pelota al medio.
–Lo amamos desde Pensar con los pies (libro que aquí se editó como Cuentos de los años felices), sobre todo por aquella historia del hijo de Butch Cassidy como referí en un partido de fútbol en la Patagonia, porque como dijo Armando Discépolo: “Hijo, si lo soñaste, es porque lo viviste” –dice el escritor Enrico Remmert, uno de los defensores del equipo que lleva el número 13 en su espalda.
Remmert deja en claro por qué el nombre de Osvaldo Soriano tiene una razón especial para la escuadra. “Tenemos un montón de libros sobre fútbol pero sus historias son las mejores de todas. Soriano es un gran escritor, sensible e inteligente. El nos habla de hombres y mujeres en la esquina del mundo, sobre el sol en los ojos de un niño, sobre balones y tonterías, sobre cosas que están lejos pero que las sentimos cerca, sobre el misterio de la vida y el paso del tiempo y sobre que poco sabemos acerca de todo”.
Soriano guardó, durante más de 10 años, en un cuaderno ajado y amarillento sus cuentos sobre fútbol. Casualmente –o no– la primera vez que publicó un relato sobre su pasión fue para el diario italiano Il Manifesto, durante el Mundial de México ’86. El acuerdo era que escribiera cuentos sobre fútbol, y que cubriese notas de actualidad como el resto de los cronistas. Entonces metió mano en esos inéditos entre los que figuraban El penal más largo del mundo y El campeonato Mundial del 42. Como esos cuentos tuvieron buena repercusión entre los lectores este diario le encargó el mismo trabajo pero para el Mundial ’90, que se jugó, justamente, en Italia.
Goles de los años felices. Durante el 2009, el O.S.F.C. disputó un partido por mes contra escritores de Inglaterra, Israel, Dinamarca, Hungría, Alemania y Suecia. La mayoría de los encuentros con un fin benéfico.
–Usualmente mezclamos el fútbol y la literatura. Jugamos y, quizá porque somos escritores, estamos muy bien organizados en el campo, pero no somos tan rápidos para el juego. Perdemos seguido, pero estamos acostumbrados, también quizá porque somos escritores –dice Enrico Remmert que tiene varios libros escritos y uno de ellos –La ballata delle canaglie– fue llevado al cine.
Después de cada partido los jugadores-escritores intercambian sus libros, organizan una comida, hablan sobre literatura, fútbol y rompen con la creencia de que los intelectuales son unos “patas duras”.
Osvaldo Soriano era tímido. Si el Gordo supiera que un equipo de fútbol lleva su nombre y escuchara todos los elogios que tienen para él se pondría colorado. Trataría de esquivar el tema y le quitaría importancia, aunque seguramente conseguiría el teléfono de uno de estos escritores italianos para engancharse en algún picado, ya que como solía decir: “De fútbol es de lo único que sé”.
Por Ulises Rodríguez

domingo 21 de febrero de 2010

LA SECCIÓN DE HUGO AMAOLO: Ese asfixiante desprestigio

Por Cristian Grosso
Nuevas puntadas vergonzosas decoran el ciclo de Diego Maradona. Desde el resultado, ante Jamaica rozó el papelón, pero la esquelética victoria no lo rescató de puñales degradantes. Una conducción decadente estacionó a la Argentina en un escenario deshonroso: los rivales ya no le temen, la selección cede o comparte la iniciativa frente a rivales impensados y a algunos futbolistas directamente no les interesa pertenecer. Un cóctel de desprestigio abrasivo. Muchos están hartos de las conductas de Maradona, pero pocos se animan a decirlo en público para no parecer desestabilizadores o no exponerse a la descalificadora dialéctica del DT.
Las experiencias del rejuntado nacional -por culpa de los procedimientos- profundizaron la confusión. Maradona siguió manoseando nombres frente a oponentes inclasificables, salvo su inaudito componente infantil. Por calendarios apretados, por transferencias? la versión local se fue deshilachando. En aquel primer amistoso ante Panamá estuvieron Otamendi, Salvio, Bergessio, Defederico, Montenegro, Sand, Papa, Zuculini, Blanco? Sin una proyección lógica, los cotejos que se encadenaron después no tuvieron sentido. Pero cómo morder la mano que da de comer?
Fogonear la posibilidad de que varios de acá concurran a Sudáfrica ha sido otro desatino. Casi nadie está a la altura. Verón, tal vez Otamendi y quizá Clemente. Alguna ficha para Pozo. Y punto. Ninguno jugó contra Jamaica, justo para corroborar la inutilidad de estos cotejos. Palermo es un tema aparte; no resiste compararlo con Milito y su plenitud goleadora en Inter. Esa distorsión en el análisis es tan grave como sostener que debe participar por algún atributo milagroso.
Otros dos ejemplos revelan una buena porción de las incongruencias maradonianas. Mientras en Mar del Plata se deshizo en elogios para Monzón y hasta bromeó con que Abel Alves tendría que brindarle más minutos en Boca, él lo llamó por la lesión de Litch, es decir que el lateral no aparecía entre sus prioridades. Y la provocación contra Jorge Valdano también retrata que Maradona es capaz de abrazarse a las mentiras para no cargar con sus culpas, porque el que dejó de tener en cuenta a Gago cuando desintegró el doble 5 con Mascherano y hasta sacrificó tácticamente al ex volante de Boca como N° 8 fue el mismo Maradona. Y algo más: Heinze se marchó de Real Madrid porque Maradona le pidió que se buscara un club donde pudiera jugar de zaguero central. Basta de sostener conspiraciones y sembrar antagonismos. El enemigo está en casa.

viernes 19 de febrero de 2010

La sección de hugo amaolo HACE FUROR

Botineras

Por Ezequiel Fernández Moores

En 2008 fue la orgía sadomasoquista de Max Mosley, entonces presidente de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA). En 2009, el nadador Michael Phelps, campeón de Pekín 2008, fumando marihuana. Y en 2010, la aventura amorosa con la ex novia de un compañero de equipo que acaba de costarle el puesto de capitán de la selección inglesa a John Terry. El dominical británico News of the World no descansa. El periódico de chimentos online TMZ, de Estados Unidos, el mismo que desnudó las infidelidades del golfista Tiger Woods, acaba de abrir una sección deportiva y News of the World teme que la competencia se haga más dura. La justicia británica acusó hace unos meses al dominical de haber hackeado los teléfonos celulares de un centenar de celebridades. La lista incluía a Alex Ferguson (DT de Manchester United) y Alan Shearer (DT del Newcastle). Otra víctima, Gordon Taylor, presidente del sindicato de futbolistas británicos, le inició un juicio. El dominical le pagó más de un millón de dólares en un acuerdo privado para que no se ventilara el asunto. Las "primicias" que News of the World obtiene ilegalmente sobre la vida privada de celebridades son repetidas por los diarios de todo el mundo.
El dominical ahora está furioso. Asegura que Terry pagó cerca de un millón de dólares a Vanessa Perroncel a cambio de silencio. Cuando estalló el escándalo, la modelo francesa contrató a Max Clifford, quien fue representante, entre otros, de Frank Sinatra, Joe Cocker, Muhammad Alí, Marlon Brando, O. J. Simpson, David Copperfield y Rebecca Loos, una ex amante de David Beckham. Terry contrató a su vez a Phil Hall, un ex editor del News of the World. Clifford utilizó más de una vez al News of the World y a otros tabloides sensacionalistas para promocionar escándalos. Pero ahora está en juicio, porque el dominical también hackeó su teléfono. The Sun, hermano del News of the World, es el diario más vendido en Gran Bretaña. Son propiedad de Rupert Murdoch, el hombre más poderoso de la prensa mundial. El Sun, y los otros dos tabloides, The Mirror y el Daily Mail, venden un total de siete millones de ejemplares al día. Un colega me contó una vez de qué modo se obtenían ciertas informaciones: supongamos que Woody Allen filma en Londres con Penélope Cruz, Scarlett Johansson, Tom Cruise y Javier Bardem. Ellos son inaccesibles. Pero no un actor de reparto inglés. Lo siguen y obtienen fotos comprometedoras, que puedan arruinar su vida familiar. "No las publicamos ?lo extorsionan?, pero a cambio queremos que nos cuentes qué ocurre en ese set." En el fútbol, si no es un jugador, la fuente puede ser una de las Wags.
Las "Wags" (un acrónimo de wives-esposas y girlfriends-novias) son nuestras "Botineras". Rio Ferdinand, designado nuevo capitán de Inglaterra en lugar de Terry, las acusó de ser en parte responsables del "circo" que, según dijo, provocó la eliminación de la selección en el último Mundial de Alemania 2006. Las Wags, lideradas por Victoria Adams, la esposa de David Beckham, estaban preocupadas por su shopping y sus vestidos. Hasta el DT sueco de la selección, Sven-Goran Eriksson, tenía sus propias Wags, que relataban a la prensa las posiciones sexuales favoritas del entrenador. El Daily Star publicó a Eriksson en una foto con una joven sugiriendo que era su nueva caza. Debió pedir disculpas. La caza era su hija. Las Wags ganaron tanta fama que la cadena ITV les dedicó dos series (Footballers Wives en 2002 y WAGs Boutique en 2007). En el grupo estaba la Perroncel, novia del jugador Wayne Bridge, con quien tuvo un hijo que hoy tiene tres años. Bridge, actual compañero de Carlos Tevez en Manchester City, jugaba con Terry en Chelsea. Y era gran amigo del capitán. De allí el escándalo. Terry tiene un historial agitado. Orinó en un vaso en una discoteca, fue multado por estacionar su Bentley en una zona para discapacitados, cobró dinero por izquierda por organizar tours dentro del estadio de Chelsea, su madre fue acusada de pequeños robos y su padre de vender cocaína. Además, sus representantes buscaron lucrar demasiado con su condición de capitán de la selección. El colmo fue el premio al "Mejor papá del año 2009 en Inglaterra".
News of the World, que sangra por la herida porque esperaba más revelaciones de Perroncel, cuenta ahora que la modelo francesa, en realidad, no sólo tuvo relaciones sexuales con Terry, sino con al menos cuatro jugadores más de Chelsea. Y que Terry, además de Perroncel, pagó dinero a otras cuatro amantes a cambio de silencio. Resulta casi paradójico que un asunto de moral media inglesa haya tenido que ser resuelto entre cuatro italianos. Fabio Capello y Franco Baldini, DT y vice de la selección inglesa, Carlo Ancelotti (DT de Terry en Chelsea) y Roberto Mancini (DT de Bridge en el City). "Es para los libros de historia", ironizo Il Giornale, propiedad del premier Silvio Berlusconi, un experto en el tema. También en Italia los futbolistas son objeto de caza. Fabricio Corona, un paparazzo de la decadencia, fue condenado el año pasado por extorsión. Sus víctimas, en fotos supuestamente comprometedoras, fueron el brasileño Adriano, Francesco Totti, Francesco Cocco, David Trezeguet y Alberto Gilardino. Las "velline" o "valletes", las "botineras" italianas, eran las chicas que se prestaban a las maniobras, que incluían también a poderosos empresarios y políticos. Si las víctimas no pagaban, las fotos aparecían publicadas, especialmente en la revista Chi. Capello es elogiado ahora por haberle quitado la cinta de capitán a Terry. Otros lo cuestionaron diciendo que actuó como un arzobispo y no como un entrenador al recordar que Terry fue capitán ejemplar dentro del campo, duro líder de una Inglaterra que se clasificó al Mundial con ocho victorias y una sola derrota. Sugieren que Capello no actuó en nombre del "sport", sino del "spot" (los intereses comerciales de la selección). También el juez que autorizó a News of the World a destapar el escándalo, Michael Tugenhadt, dijo que Terry, más que su vida privada, quiso proteger sus negocios.
Nada hubiese ocurrido tal vez si Terry no hubiese "roto los códigos", si su infidelidad no hubiese afectado a un compañero de selección. Las hinchadas rivales se burlan ahora cantándoles a los futbolistas de Chelsea que cuiden a sus esposas de Terry. El fútbol se enfrenta a su machismo. La compasión no es hacia Toni, la esposa de Terry, sino hacia Bridge, sin que importe aclarar que este había roto con la Perroncel tres meses antes de que la francesa tuviera relaciones con Terry. "¿Por qué si Carlos puede ser rey de Inglaterra Terry no puede seguir como capitán de la selección?", ironizó un hincha, recordando que también el príncipe tuvo amoríos con la esposa de un colega. Los famosos "códigos del fútbol" son más fuertes que los de la realeza. El fútbol es un mundo ideal para la prensa que vive de la intimidad y del espectáculo. Y cuanto más íntima, más espectacular. Ya vimos el caso Tiger Woods. Cuentan que el golfista hoy desaparecido se quejaba hace años con el veterano Arnold Palmer. "Tengo 21 años y no puedo ser una persona normal, autógrafos, prensa, fotos, patrocinadores", decía Woods. "Tenés razón, ninguna persona normal a los 21 años tiene 50 millones de dólares en el banco", le respondió Palmer.
Terry, el futbolista mejor pago de Inglaterra, con un sueldo de 9 millones de euros anuales, tampoco tiene ahora mucho derecho a quejarse. Y Toni, su esposa, no es como Tzofit, la mujer actriz del entrenador israelí del Portsmouth, Avram Grant, a quien hace unos días filmaron saliendo de una "casa de masajes". "El tiene un trabajo duro, necesita un masaje no de una mujer sino de dos. Día y noche", dijo Tzofit, también ella una Wag, pero algo más crecidita, de 43 años. Dicen que la situación era todavía más relajada allá por 1920, cuando astros deportivos como Babe Ruth, uno de los mejores beisbolistas de Estados Unidos, recibían al periodista amigo en su habitación, mientras dos mujeres lo esperaban en la cama. Su sucesor, Joe DiMaggio, complicó las cosas cuando en 1954 se casó con Marilyn Monroe. Igual, nada es como ahora. "Tiempos miserables", tituló este lunes su artículo en el diario Marca el periodista español Santiago Segurola. Y escribió: "Basta echar un vistazo al miserable espectáculo de lo que un día se conoció como prensa del corazón y que ahora sólo es el reino de la bajeza. Definitivamente, este perverso modelo se ha impuesto en casi todas las instancias del periodismo. Se conceden premios prestigiosos a los difusores de la basura, se busca el agravio y el daño, se animan mediocres y violentas polémicas, se alimentan los instintos más bajos y los personajes más ridículos, se desacredita todo y nada se salva. Tampoco el fútbol. Una pena".

  • El problema fue haber roto los códigos...
    Nada hubiese ocurrido tal vez si Terry no hubiese "roto los códigos", si su infidelidad no hubiese afectado a un compañero de selección. Las hinchadas rivales se burlan ahora cantándoles a los futbolistas de Chelsea que cuiden a sus esposas de Terry.

La sección de hugo amaolo HACE FUROR

Botineras

Por Ezequiel Fernández Moores

En 2008 fue la orgía sadomasoquista de Max Mosley, entonces presidente de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA). En 2009, el nadador Michael Phelps, campeón de Pekín 2008, fumando marihuana. Y en 2010, la aventura amorosa con la ex novia de un compañero de equipo que acaba de costarle el puesto de capitán de la selección inglesa a John Terry. El dominical británico News of the World no descansa. El periódico de chimentos online TMZ, de Estados Unidos, el mismo que desnudó las infidelidades del golfista Tiger Woods, acaba de abrir una sección deportiva y News of the World teme que la competencia se haga más dura. La justicia británica acusó hace unos meses al dominical de haber hackeado los teléfonos celulares de un centenar de celebridades. La lista incluía a Alex Ferguson (DT de Manchester United) y Alan Shearer (DT del Newcastle). Otra víctima, Gordon Taylor, presidente del sindicato de futbolistas británicos, le inició un juicio. El dominical le pagó más de un millón de dólares en un acuerdo privado para que no se ventilara el asunto. Las "primicias" que News of the World obtiene ilegalmente sobre la vida privada de celebridades son repetidas por los diarios de todo el mundo.
El dominical ahora está furioso. Asegura que Terry pagó cerca de un millón de dólares a Vanessa Perroncel a cambio de silencio. Cuando estalló el escándalo, la modelo francesa contrató a Max Clifford, quien fue representante, entre otros, de Frank Sinatra, Joe Cocker, Muhammad Alí, Marlon Brando, O. J. Simpson, David Copperfield y Rebecca Loos, una ex amante de David Beckham. Terry contrató a su vez a Phil Hall, un ex editor del News of the World. Clifford utilizó más de una vez al News of the World y a otros tabloides sensacionalistas para promocionar escándalos. Pero ahora está en juicio, porque el dominical también hackeó su teléfono. The Sun, hermano del News of the World, es el diario más vendido en Gran Bretaña. Son propiedad de Rupert Murdoch, el hombre más poderoso de la prensa mundial. El Sun, y los otros dos tabloides, The Mirror y el Daily Mail, venden un total de siete millones de ejemplares al día. Un colega me contó una vez de qué modo se obtenían ciertas informaciones: supongamos que Woody Allen filma en Londres con Penélope Cruz, Scarlett Johansson, Tom Cruise y Javier Bardem. Ellos son inaccesibles. Pero no un actor de reparto inglés. Lo siguen y obtienen fotos comprometedoras, que puedan arruinar su vida familiar. "No las publicamos ?lo extorsionan?, pero a cambio queremos que nos cuentes qué ocurre en ese set." En el fútbol, si no es un jugador, la fuente puede ser una de las Wags.
Las "Wags" (un acrónimo de wives-esposas y girlfriends-novias) son nuestras "Botineras". Rio Ferdinand, designado nuevo capitán de Inglaterra en lugar de Terry, las acusó de ser en parte responsables del "circo" que, según dijo, provocó la eliminación de la selección en el último Mundial de Alemania 2006. Las Wags, lideradas por Victoria Adams, la esposa de David Beckham, estaban preocupadas por su shopping y sus vestidos. Hasta el DT sueco de la selección, Sven-Goran Eriksson, tenía sus propias Wags, que relataban a la prensa las posiciones sexuales favoritas del entrenador. El Daily Star publicó a Eriksson en una foto con una joven sugiriendo que era su nueva caza. Debió pedir disculpas. La caza era su hija. Las Wags ganaron tanta fama que la cadena ITV les dedicó dos series (Footballers Wives en 2002 y WAGs Boutique en 2007). En el grupo estaba la Perroncel, novia del jugador Wayne Bridge, con quien tuvo un hijo que hoy tiene tres años. Bridge, actual compañero de Carlos Tevez en Manchester City, jugaba con Terry en Chelsea. Y era gran amigo del capitán. De allí el escándalo. Terry tiene un historial agitado. Orinó en un vaso en una discoteca, fue multado por estacionar su Bentley en una zona para discapacitados, cobró dinero por izquierda por organizar tours dentro del estadio de Chelsea, su madre fue acusada de pequeños robos y su padre de vender cocaína. Además, sus representantes buscaron lucrar demasiado con su condición de capitán de la selección. El colmo fue el premio al "Mejor papá del año 2009 en Inglaterra".
News of the World, que sangra por la herida porque esperaba más revelaciones de Perroncel, cuenta ahora que la modelo francesa, en realidad, no sólo tuvo relaciones sexuales con Terry, sino con al menos cuatro jugadores más de Chelsea. Y que Terry, además de Perroncel, pagó dinero a otras cuatro amantes a cambio de silencio. Resulta casi paradójico que un asunto de moral media inglesa haya tenido que ser resuelto entre cuatro italianos. Fabio Capello y Franco Baldini, DT y vice de la selección inglesa, Carlo Ancelotti (DT de Terry en Chelsea) y Roberto Mancini (DT de Bridge en el City). "Es para los libros de historia", ironizo Il Giornale, propiedad del premier Silvio Berlusconi, un experto en el tema. También en Italia los futbolistas son objeto de caza. Fabricio Corona, un paparazzo de la decadencia, fue condenado el año pasado por extorsión. Sus víctimas, en fotos supuestamente comprometedoras, fueron el brasileño Adriano, Francesco Totti, Francesco Cocco, David Trezeguet y Alberto Gilardino. Las "velline" o "valletes", las "botineras" italianas, eran las chicas que se prestaban a las maniobras, que incluían también a poderosos empresarios y políticos. Si las víctimas no pagaban, las fotos aparecían publicadas, especialmente en la revista Chi. Capello es elogiado ahora por haberle quitado la cinta de capitán a Terry. Otros lo cuestionaron diciendo que actuó como un arzobispo y no como un entrenador al recordar que Terry fue capitán ejemplar dentro del campo, duro líder de una Inglaterra que se clasificó al Mundial con ocho victorias y una sola derrota. Sugieren que Capello no actuó en nombre del "sport", sino del "spot" (los intereses comerciales de la selección). También el juez que autorizó a News of the World a destapar el escándalo, Michael Tugenhadt, dijo que Terry, más que su vida privada, quiso proteger sus negocios.
Nada hubiese ocurrido tal vez si Terry no hubiese "roto los códigos", si su infidelidad no hubiese afectado a un compañero de selección. Las hinchadas rivales se burlan ahora cantándoles a los futbolistas de Chelsea que cuiden a sus esposas de Terry. El fútbol se enfrenta a su machismo. La compasión no es hacia Toni, la esposa de Terry, sino hacia Bridge, sin que importe aclarar que este había roto con la Perroncel tres meses antes de que la francesa tuviera relaciones con Terry. "¿Por qué si Carlos puede ser rey de Inglaterra Terry no puede seguir como capitán de la selección?", ironizó un hincha, recordando que también el príncipe tuvo amoríos con la esposa de un colega. Los famosos "códigos del fútbol" son más fuertes que los de la realeza. El fútbol es un mundo ideal para la prensa que vive de la intimidad y del espectáculo. Y cuanto más íntima, más espectacular. Ya vimos el caso Tiger Woods. Cuentan que el golfista hoy desaparecido se quejaba hace años con el veterano Arnold Palmer. "Tengo 21 años y no puedo ser una persona normal, autógrafos, prensa, fotos, patrocinadores", decía Woods. "Tenés razón, ninguna persona normal a los 21 años tiene 50 millones de dólares en el banco", le respondió Palmer.
Terry, el futbolista mejor pago de Inglaterra, con un sueldo de 9 millones de euros anuales, tampoco tiene ahora mucho derecho a quejarse. Y Toni, su esposa, no es como Tzofit, la mujer actriz del entrenador israelí del Portsmouth, Avram Grant, a quien hace unos días filmaron saliendo de una "casa de masajes". "El tiene un trabajo duro, necesita un masaje no de una mujer sino de dos. Día y noche", dijo Tzofit, también ella una Wag, pero algo más crecidita, de 43 años. Dicen que la situación era todavía más relajada allá por 1920, cuando astros deportivos como Babe Ruth, uno de los mejores beisbolistas de Estados Unidos, recibían al periodista amigo en su habitación, mientras dos mujeres lo esperaban en la cama. Su sucesor, Joe DiMaggio, complicó las cosas cuando en 1954 se casó con Marilyn Monroe. Igual, nada es como ahora. "Tiempos miserables", tituló este lunes su artículo en el diario Marca el periodista español Santiago Segurola. Y escribió: "Basta echar un vistazo al miserable espectáculo de lo que un día se conoció como prensa del corazón y que ahora sólo es el reino de la bajeza. Definitivamente, este perverso modelo se ha impuesto en casi todas las instancias del periodismo. Se conceden premios prestigiosos a los difusores de la basura, se busca el agravio y el daño, se animan mediocres y violentas polémicas, se alimentan los instintos más bajos y los personajes más ridículos, se desacredita todo y nada se salva. Tampoco el fútbol. Una pena".

  • El problema fue haber roto los códigos...
    Nada hubiese ocurrido tal vez si Terry no hubiese "roto los códigos", si su infidelidad no hubiese afectado a un compañero de selección. Las hinchadas rivales se burlan ahora cantándoles a los futbolistas de Chelsea que cuiden a sus esposas de Terry.

martes 16 de febrero de 2010

HUGO AMAOLO PRESENTA....

La Doña y el Samurai..., por Juan Butvilofsky, DEL DIA 8 DE FEBRERO

-¡Joven!, ¿Cómo puede ser que en un restaurante tan fino como este ofrezcan grisines tan duros?-, se quejó la octogenaria dama, el último viernes, a unas dos mesas de este joven columnista, en un sofisticado boliche oriental del barrio amarillo. -¡Es una falta de respeto, muchacho!; mordí uno y casi me explota el premolar del PAMI; ¿Cómo puede ser, querido?-, le reclamó ofendida la abuela al mozo, antes de mirarme a la espera de un guiño. –Señora, escuche y escupa-, le alertó con serenidad y respeto el samurai de Núñez, -se está comiendo un palito chino- (risas; verídico)... Los defensores del Club Atlético Boca Juniors no comen palitos chinos, pero reciben palos, de todos los colores, por atentar contra los intereses de su propio equipo... Es verdad que una formación está conformada por once futbolistas, más los suplentes, y que todos juntos dirimen la suerte de un juego, tanto como la otra realidad, la que expone a un racimo de nombres propios cada tarde de domingo... El arquero Roberto Abbondanzieri parece desbordado por los infortunios de los zagueros, y ese estrés lo transforma en una caricatura de aquel sobrio guardián que participó del "Mundial de Alemania" con el combinado argentino... Hugo Ibarra ya no marca, ni ataca, ni grita; es otra versión desdibujada de un hombre que surcaba las canchas a lo Correcaminos... Gabriel Paletta es aún muy joven, y no exhibe limitaciones físicas, pero su desprecio por la pelota es tan brutal como masticar con los dientes del PAMI un sólido palito chino... El DT Abel Alves debe decidir sobres los destinos de dos leyendas y un muchachito... ¿Moverá las piezas, más allá del costo político? ¿Los respaldará, aunque el fanático opine distinto? -¿Cómo puede ser que en un restaurante tan fino como este ofrezcan grisines tan duros?-, se quejó la octogenaria dama el último viernes?... –Señora, escuche y escupa-, le alertó con respeto el samurai de Núñez, -se está comiendo un palito chino- (risas; verídico)...

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Sin vergüenza..., por Juan Butvilofsky....DEL 12 DE FEBRERO

Soy absolutamente consciente de que genero vergüenza ajena. Es cierto que no sucede después de cada acción que protagonizo, aunque ocurre seguido. No me avergüenza despertar ese sentimiento en otras personas. Tampoco es mi objetivo. Pasa porque pasa. Alguna genuina parte de mí dispara en la gente ese particular efecto... Soy el primero en sacar a bailar un vals a la novia en un casamiento, tenga o no tenga relación o algún parentesco. Le canto el cumpleaños feliz al de la mesa de al lado en los restaurantes, agitando mis cubiertos. Aplaudo de pie en el cine al protagonista de la película en el momento épico, aunque la película no haya terminado. Imito al "Topo Gigio", a "Riverito" y a "Rocky", entre otros, cuando me reúno con amigos, en navidad, y en cada una de las celebraciones de fin de año. Y la lista sigue, pero usted ya debe estar sintiendo vergüenza ajena, y yo no deseo atormentarlo... ¿Por qué lo hago?, se preguntará Usted, estimado lector, sonrojado. Porque es parte de mi esencia; es espontáneo... La selección argentina que se midió frente a Jamaica fue un claro ejemplo de vergüenza ajena. Al bochornoso rendimiento ante un rival impresentable no lo maquilló ni siquiera el resultado, pero hay algo rescatable, casi imperceptible, que tal vez sólo pudimos decodificar los que avergonzamos: Diego Maradona estaba exultante por el éxito; no podía esconder su enorme sonrisa; felicitaba a cada futbolista como un decano a un graduado... Usted me refutará, estimado lector, ¿No es ese otro causal de vergüenza ajena? La respuesta es sí, pero déjenme confesarles algo: prefiero al frente de un grupo a un tipo así, que se amargue por una derrota, que maldiga después de un empate, y que se excite ridículamente en las buenas; estamos rodeados de pares que le ponen la misma cara a todas las circunstancias; esa desidia es peor que el fracaso... ¿Tiene alguna chance la selección argentina de adueñarse del Mundial con semejante rendimiento?, cuestionará Usted, estimado lector. Mi respuesta es no lo sé, y es evidente que todo este proceso ha sido un mamarracho, pero permítanme insistir: voto por los que obran desde la emoción, aunque produzcan vergüenza ajena; desde acá va mi apoyo el errante capitán del barco.

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De mamas and de papas..., por Juan Butvilofsky.........LUNES 15 DE FEBRERO

El profe que estaba a cargo del gimnasio de mi barrio tenía el cráneo hundido a la altura del ojo izquierdo. Una mancuerna traviesa, durante una serie de quince repeticiones de fuerza de pecho, le había aplastado una porción de su férrea cara. A él eso le importaba poco (y nada). Era un verdadero fanático del físico culturismo; esa era su pasión; amaba a las pesas como "Romeo" a "Julieta", como una madre a su hijo, como "Tití" a "Macaya"... Con una sonrisa franca, cada mañana, el "hombre montaña" nos repetía que el mejor desayuno eran las claras de huevo, que los esteroides no eran tan malos, porque detenían la caída del cabello, y que cada dos horas había que ingerir almendras, pasas de uva, bananas y unas pastillas azules, chiquititas, que él tomaba para que sus pectorales no se volvieran mamas... El presente de Racing Club me recuerda a ese entrañable personaje; emociona su convicción, aunque todo lo que haga se parezca a una macana... Suponer que Claudio Vivas es un entrenador fantástico, porque trabajó al lado de Marcelo Bielsa, es como afirmar que el aumento de la masa muscular convierte a un tipo común en un ser pensante, en una versión más evolucionada. Al errante coach de la "Academia" lo midieron con la misma vara que al conductor de la selección chilena. Por esa razón, ahora la frustración es gigante, como los pectorales de aquel profe, el de mi barrio, el que había atajado una pesa con un ojo de su cara... Si Vivas hubiese aclarado con más fervor que no era un clon de Bielsa, y le hubiese explicado al medio cuál era su verdadera identidad, qué procuraba hacer, y cuánto tiempo iba a invertir para conseguirlo, tal vez, habría tenido un margen de error mayor y no se habría ido en la cuarta fecha, con una valija llena de conos, por la ventana... ¿Quién tomará las riendas de esa pasión inexplicable que es Racing? ¿Podrá alejar al temido fantasma? ¿Qué será de la vida de aquel profe de gimnasio de barrio? (Si dejó de tomar las pastillas azules, las chiquititas, debe estar muy parecido a mi tía Marta)...

sábado 6 de febrero de 2010

REALITY SHOW : hugo amaolo

REALITY SHOW

Matías Sarasola caminaba algo desorientado por las calles de Pretoria hasta que su mirada tropezó con el flameo intenso de la bandera argentina. Golpeó con decisión la puerta de la embajada de nuestro país en Sudáfrica y se presentó ante la primera persona que tuvo en frente. "Buenas, soy el operador turístico de Hinchadas Unidas Argentinas (HUA)", entonó de manera amistosa y a modo de bienvenida. El asombro desfiguró el rostro de su interlocutor, que apenas atinó a respirar profundo y mantenerse en silencio.

Sarasola es un argentino de 40 años que está vinculado a producciones televisivas y de entretenimiento. De viaje por Sudáfrica, se le despertó la insólita idea de producir un programa de televisión sobre la vida de las barras bravas argentinas que asistirán al Mundial. Quienes hablaron con él, precisaron que el fin del proyecto es hacer una suerte de reality show, como un "Gran Hermano", con la cámara encendida las 24 horas en tren de demostrar que la convivencia entre los hinchas es posible, más allá de las diferencias por los colores de equipo y las intolerables reglas de la cultura del aguante.

Con Marcelo Mallo y Pablo "Bebote" Alvarez al frente, desembarcó ayer en Johannesburgo la cúpula de HUA, la tropa de hinchadas kirchneristas que asistirá al Mundial. Mallo es un dirigente político de histórica relación con el jefe del Gabinete, Aníbal Fernández, miembro de la agrupación Compromiso K y "amigo" de Rudy Ulloa, un incondicional del matrimonio presidencial. Bebote es el líder de la barra brava de Independiente.

Junto con ellos viajaron un barra de Lanús (Diego) y otro de Huracán (Emiliano), y Bernabé Botte, un cineasta que será el encargado de filmar el reality de los hinchas. Botte y Sarasola ya habrían trabajado juntos en un documental sobre el Mundial que exhibiría próximamente Telefé, y que fue producido el año pasado, durante la Copa de las Confederaciones.
LA NACION se comunicó con EPG Entretaiment, donde trabaja Sarasola, aunque no pudo ubicarlo.
Hace tres semanas, en el diario Olé , Botte deslizó: "Sé que no son carmelitas descalzas, pero yo los vi [a los barras] muy convencidos en su idea de juntarse y terminar con la violencia.
Voy a seguirles el rastro para saber si esto es una realidad o un chiste. En definitiva, que la película tenga final feliz o trágico sólo depende de ellos".

El reciente viaje de Mallo y los barras a Sudáfrica esconde una misión: rastrillar la zona y definir el desembarque de los casi 500 barras que pretenden estar en la Copa del Mundo. En los planes, se prevé una reunión con dirigentes sudafricanos de la Secretaría de Turismo y se hará un intento por charlar con miembros de la embajada argentina. Aunque esto no será posible, ya que en la sede gubernamental de nuestro país, en Pretoria, no llegó ningún pedido oficial de las autoridades argentinas para recibirlos, ni tampoco una solicitud para una reunión, según le afirmó a LA NACION el embajador, Carlos Sersale di Cerisano.

Uno de los asuntos centrales a resolver para los barras será el hospedaje durante el torneo. Tanto Mallo como Sarasola hicieron consultas sobre clubes o gimnasios en los que se pudieran desplegar carpas o bolsas de dormir, y mantener en un mismo sitio a la gran tropa de barras. De lograrlo, esto sería más seguro y económico, coincide una fuente que conoce de buena mano el comportamiento de los hinchas.

Otra alternativa de alojamiento que barajó la cúpula de HUA fue recurrir directamente a los enlaces de delegación que dispuso la FIFA. Así fue que Sarasola dialogó con Federico, un argentino que se desempeña como asistente en el equipo de organización de la entidad. La respuesta se presumía: el comité organizador rechazó una posible diferenciación con cualquier otro grupo de turistas, y les negó la colaboración o algún descuento.

Es más, allegados de la comité organizador consultaron a Carlos Bilardo sobre el tema. "No se metan con estos tipos porque van a tener problemas", fue la respuesta que recibieron.
En las oficinas de la Subsecretaría de Seguridad en Espectáculos Deportivos (Subsef), en Buenos Aires, estaban ayer al tanto de la movida de Sarasola. Pablo Paladino, el referente del organismo, conoció su historia cuando visitó Sudáfrica, el año pasado. En Subsef rechazaron cualquier vinculación con HUA.

"Los gastos del viaje los pagamos nosotros, como dije siempre. Hicimos rifas, ya se acercaron muchas empresas para darnos su apoyo y vamos a lanzar una revista. Nos vamos una semana para organizar todo para el Mundial", le dijo Mallo a LA NACION, anteayer, desde Ezeiza, previamente a subirse al avión de Malaysian Airlines.

Con sospechosas fuentes de financiación, el poder de HUA se va expandiendo. Nació con el respaldo de 11 hinchadas, pero ya son más de 50 las barras adherentes a un proyecto que levanta las consignas de "la no violencia y no agresión en los estadios". Mallo dijo ante LA NACION "que mostrarán en el Mundial las banderas de Kirchner 2011" y que los barras "pueden ser herramientas políticas y conductores sociales. Por qué no fiscales en elecciones".

Estas palabras suponen un cierto respaldo oficial y cierta vinculación con el Gobierno. Sin embargo, el hombre fuerte de HUA lo niega y afirma que el viaje será autofinanciado. Tal vez, parte de ese dinero provenga de la comercialización del reality show televisivo que proyecta Sarasola. El negocio de las barras bravas, queda claro, está en expansión.

Por Nicolás Balinotti

miércoles 3 de febrero de 2010

EL RECOMENDADO: HUGO AMAOLO ENVÍA

Argentina en el Mundial 58: Desdén y canibalismo (por Alejandro Di Giacomo)

Capítulo 1: 1958: Desdén y canibalismo
“Siempre me arrepentí de haber formado parte de la Selección de Suecia”
(Amadeo Carrizo).

Flores. Una explosión de colores por todas partes. En las diminutas ventanas de viviendas coquetas, en las calles, en los portales de los hoteles, en las pulcras plazoletas. Ramilletes alegres, siempre acomodados con esmero dentro de robustas tinas de madera oscura. Las flores, el silencio y la quietud, además de los amaneceres apresurados, con el sol que se empecinaba en despuntar a las cuatro y media de la mañana, era lo que más llamaba la atención al grupo de futbolistas argentinos en Ramlos. Un pequeño poblado a diez kilómetros de Heisingburg, en el sur de Suecia, cerca del límite con Dinamarca. En ese villorrio, de viviendas bajas y amplias arboledas, salpicado por los matices fugaces del verano luego del interminable invierno escandinavo, un puñado de argentinos aguardaba ansioso. Seguro y convencido de su supuesto poderío, velaba armas para afrontar la primera gran aventura futbolística nacional en suelo europeo. Junio de 1958, la sexta Copa del Mundo de Fútbol estaba por empezar.
Ramlos fue el lugar que los organizadores le adjudicaron a la Selección argentina para afincarse. No había demasiado movimiento en un poblado de hábitos tempraneros. Tímidas muchachas fisgaban cada día el entrenamiento de los argentinos. Con sus faldas vaporosas, sus soquetes siempre blancos y sus pieles pálidas, nacaradas, entusiasmaban a los jóvenes muchachos que soñaban con halagos deportivos. Hasta posaban junto a ellos para satisfacción de algún ávido reportero, en busca de tomas de ambiente en horas previas al comienzo de la acción.
Europa estaba en plena efervescencia, tras el reordenamiento que impuso el fin de la Segunda Guerra Mundial. Inglaterra se ponía lentamente de pie, Italia mostraba graduales indicadores de crecimiento, pero la economía aún tenía abruptos vaivenes. Lo mismo ocurría en Alemania, inundada de inversiones estadounidenses. En Francia la crisis política obligaba a una desesperada convocatoria del general Charles de Gaulle, quien terminaría fundando la Quinta República. Suecia, ajena a la contienda bélica, lucía una calma y esplendor que el resto del Viejo Continente envidiaba. Durante el atroz dominio de Adolfo Hitler, los suecos había sido proveedores de hierro para la poderosa industria bélica germana, pero cuando los aliados comenzaron a hacerse fuertes, las exportaciones de minerales del territorio sueco enfilaron mayoritariamente hacia Inglaterra, dejando de lado coqueteos con el nazismo. Con el Mundial cercano, los propios suecos cuestionaban los vínculos que su gobierno había edificado con Hitler en los años duros. Aquella política pendular evitó la invasión germana y permitió que, al finalizar el conflicto, la infraestructura sueca y su industria estuvieran intactas. Eso llevó al país a convertirse en el primer abastecedor de productos para las demás naciones europeas en ruinas. Así, esa Suecia floreciente y opulenta era el lugar ideal para albergar un Mundial en aquellos tiempos. La FIFA, que todavía estaba lejos de su era de globalidad, expansionismo y marketing, ya mostraba buen ojo para sacar ventajas. En Argentina el 1º de mayo de 1958, Arturo Frondizi se había calzado la banda presidencial. La cruenta Revolución Libertadora llegaba a su fin y el nuevo mandatario, con ciertos rasgos de estadista y elogiado por los sectores intelectuales, ascendía al poder beneficiado por los votos del Peronismo proscrito. El flamante mandatario otorgó un aumento salarial y, para espanto de los nacionalistas de izquierda y de derecha, firmó contratos de explotación petrolera con empresas extranjeras. También favoreció la radicación de compañías siderúrgicas y fortaleció a la industria automotriz. El país parecía encaminarse hacia una ruta de prosperidad, aunque el nuevo gobierno nacía con lastres amenazantes. Las sombras de siempre se movían en los cuarteles. Cuarenta horas agotadoras de viaje, en un avión ruidoso e incómodo soportaron los futbolistas argentinos para llegar a Europa. Afrontaron luego tres partidos amistosos en Italia para la puesta a punto. Una dulce cosecha de tres victorias no hizo más que acrecentar el espíritu triunfalista que rodeaba a los dirigidos por el entrenador Guillermo Stábile, desde que salieron de Buenos Aires. El técnico traía sus propios pergaminos: máximo goleador del primer Mundial de la historia, con 8 goles en Uruguay en 1930. Estaba sólido, al frente del equipo argentino desde 1941. Había tomado la conducción poco después de abandonar el fútbol, tras pasos por clubes de Italia y Francia. Indiscutido en su cargo, a Stábile se lo consideraba gran conocedor del fútbol europeo. Acababa de ganar, pleno de fulgores, en 1957, el Campeonato Sudamericano en Lima, lo que le adosaba cierta aura mítica.
La Selección argentina estaba armada en base al River Plate tricampeón nacional de 1955, 56 y 57. Aún paladeaba el éxito del Sudamericano de Perú, con un plantel que fue apodado “los carasucias”, por su juventud y desinhibición. Aquel improvisado equipo ganó el título continental con 25 goles a favor y sólo seis en contra, además de un humillante 3-0 a Brasil. Esos brillos vanagloriaron al fútbol argentino, a la prensa y a todo el país. El juego esplendoroso y casi artístico de aquel plantel trazó una huella imborrable en la historia del fútbol nacional, pero también sembró omnipotencia. Nadie esperaba otra cosa que el regreso de Suecia con el título en las manos.

“Había una confianza exagerada. Todos creían, y nosotros también, que íbamos a coronarnos campeones del mundo con facilidad. La gente y el periodismo estaban convencidos de que el fútbol argentino era invencible. Éramos los mejores, lo decían todo el tiempo. Nosotros mismos sentíamos eso”, recuerda Amadeo Carrizo, el legendario arquero, hoy cerca de los 80 años.
Para Rolando Martiñá, psicólogo y ensayista, “los aires triunfalistas son un ‘clásico’ argentino”. “Sobre todo de los porteños. No hay mujeres como las argentinas, la mejor ciudad es la nuestra, tenemos la avenida más ancha, la más larga. El tango es la mejor música del planeta. Los argentinos somos ingeniosos, aventureros, capaces de improvisar. En el fútbol, el Sudamericano de 1957 afianzó esa idea de ser los mejores. ‘Armamos un equipo de apuro y salimos campeones. Nadie puede con nosotros’, esas suelen ser las lecturas superficiales. Pero, ¿en qué condiciones llegaron los rivales, qué méritos tenía el fútbol argentino fuera del continente? Ninguno. Eso nadie lo evaluó antes de Suecia”, acota con cierto toque irónico.

Al Mundial de 1958 no llegaron hombres notorios de aquel equipo campeón en Lima como Humberto Maschio, Ernesto Grillo, Antonio Angelillo y Enrique Omar Sívori, transferidos a Italia en históricas y millonarias operaciones, por lo que quedaron fuera del plantel.
Igual, el propio Stábile se entusiasmó con los compromisos de práctica tras el desembarco en Italia. Primero un contundente 2-0 a un combinado milanés integrado por jugadores de Inter y Milan (con Maschio, Angelillo y Sívori en sus filas), después 1-0 a Bologna y más tarde una amplia goleada 7-2 al club Raa de Suecia.
Figuras de renombre del fútbol mundial también dieron enorme dimensión a las potencialidades de los argentinos y acrecentaron la ilusoria visión de una coronación. “La defensa argentina es elástica y rápida, cubre bien los claros, quita, lleva la pelota hacia delante, hacia sus habilidosos atacantes. Será muy difícil ganarles en Suecia. Para vencerlos, mis muchachos tendrán que jugar como en Suiza”, advirtió Sepp Herberger en aquellos días. El técnico alemán se refería al nivel que mostró su equipo en la final que había coronado a los germanos en el Mundial anterior, en 1954. Fue un épico 3-2 ante Hungría, luego de un 0-2 inicial. Aquel triunfo fue bautizado como “El milagro de Berna” y Herberger fue el artífice de un éxito que quedó acuñado en la historia de su país. Aún hoy se lo asocia con el “resurgimiento de Alemania”, una de las simbólicas estampas de la rehabilitación, después del oscuro derrumbe de la Segunda Guerra Mundial. Herberger era un personaje respetado en el mundo del fútbol por aquellos años, aunque su autoridad quedaría manchada años más tarde cuando salieron a la luz sus simpatías y gestos obsecuentes con el Führer.
Sólo seis partidos de experiencia en dos Copas del Mundo acumulaba el Seleccionado argentino. Cinco en Uruguay 1930, con triunfos ante Francia, México, Chile y Estados Unidos, antes de caer en la final con los anfitriones (2-4). Y uno en los octavos de final de Italia 1934, derrota ante Suecia 2-3, en el segundo pleito oficial con una formación europea. Escasos antecedentes de cara a su tercer Mundial.
A la Copa de 1938, organizada en Francia y ganada por Italia, la selección no asistió pues los dirigentes argentinos aspiraban a ser sede del torneo y como no lo lograron, se fastidiaron y decidieron no enviar al equipo. Un grupo de seguidores casi entran por la fuerza a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) enardecidos por la tajante decisión, pero la policía lo impidió. Algo parecido ocurrió en el Mundial de 1950, luego del receso forzado por la Segunda Guerra. La AFA resolvió no jugar en Brasil en respuesta a la Confederación anfitriona, que había prohibido tiempo atrás a sus equipos medirse contra escuadras argentinas. No obstante, algunos historiadores atribuyen esa ausencia a una orden emanada del gobierno de Juan Domingo Perón, que temía que un regreso sin el título fuera perjudicial a la imagen de su gestión. El deporte, con varios éxitos internacionales y amplia repercusión y acceso para la clase obrera en aquellos años, era estandarte del peronismo.
La Selección argentina, con Stábile en la conducción técnica, ganó los Sudamericanos de 1945, 46 y 47 sin perder ni un partido con nombres rutilantes en las formaciones. Pero mantuvo su postura de no enfrentarse con escuadras europeas. Así, tampoco asistió al Mundial de Suiza en 1954. Según admitió muchos años después Valentín Suárez, en una acalorada reunión Perón le había preguntado si el equipo argentino podía volver de Europa con el título. La vacilante respuesta de Suárez, en aquellos años presidente de la AFA, fue que no podía garantizar el triunfo. Entonces la respuesta de Perón fue lacónica. “No vamos al Mundial”.
“Si Argentina hubiera estado en Suiza habría tenido una actuación destacada”, confió Stábile a cronistas de la época, luego de asistir como observador a la Copa ganada por los alemanes en Berna. El mito seguía creciendo. El fútbol criollo no había rendido examen pero se percibía a si mismo como “el mejor del mundo”. La arrogancia dominaba el escenario de ese deporte.
“El deporte es como un muestrario sociológico. En él se reflejan pasiones, sensaciones y usos de una sociedad. En 1958 los argentinos se creían los mejores, aún sin haber tenido confrontación con ningún equipo de Europa. Esa es una típica visión de posturas que imperan en nuestra cultura. El otro no existe, sólo miramos para adentro, sin comparación, sin evaluación. Sin admitir aciertos ajenos y errores propios. El trabajo en equipo es difícil en Argentina, el pensamiento en red, que hoy impera en el mundo, en nuestra sociedad casi no existe. El Mundial de 1958 anticipa la parábola de la irracionalidad y cierto egocentrismo que domina nuestra sociedad. Una vez más, el fútbol es una pantalla que refleja con bastante nitidez lo que somos”, grafica con marcado tono crítico Rodolfo Venialgo Acevedo, siquiatra.
“Argentina es superior al Brasil que jugó en Suiza y que perdió con Hungría en cuartos de final. Los argentinos tienen más calidad que los brasileños. Me impresionaron”, insistió Herberger, quien se atajaba antes de debutar en el Mundial frente a los desconocidos sudamericanos. Sin saberlo, el prestigioso DT germano seguía acrecentando con sus afirmaciones la soberbia del equipo argentino. Eduardo Lorenzo Borocotó con sus crónicas en la revista El Gráfico acaso buscó mitigar el exceso de triunfalismo. “De afuera es pan comido, adentro el pan está un poco duro”, pregonaba el periodista al referirse a los partidos con selecciones europeas. También recordaba en las semanas previas a la competición, que en Buenos Aires, Argentina “sólo le ganó 1-0 a España” y luego venció “apenas por el mismo marcador a Italia y derrotó a Inglaterra, ahí no más”. No obstante, radios y periódicos se empecinaban en instalar la corona de laureles en la cabeza de los jugadores argentinos antes de jugar.
“Fuimos al Mundial a la deriva. Pero nos dimos cuenta de eso después. Ni sabíamos cómo jugaban nuestros rivales. Teníamos en claro que íbamos a enfrentar a selecciones que jugaban muy bien, pero nosotros estábamos convencidos de que jugábamos mejor. Así nos fue”, insiste Carrizo, con inocultable tristeza.
El historiador Fernando Devoto aporta una visión más abarcadora de aquel Mundial y su simbolismo en la sociedad. “El deporte jugó un papel importante en una serie de mitos de los argentinos, como el mito de pretender para el país un lugar manifiesto y central en el consenso mundial. Argentina en el centro del universo”, sostiene Devoto. El investigador recuerda que José Ingenieros en 1910 proyectaba al país a ese lugar central, cuando en uno de sus trabajos aseguró, sin vacilaciones, que Argentina y Australia iban “rumbo a convertirse en los imperialismos futuros”. Acaso era el primero en escribirlo, pero no el único en pensarlo durante décadas. El enfático pronóstico, obviamente, jamás se cumplió.
“En la sociedad y en las ideas de esta sociedad, Argentina aparece recurrentemente predestinada a tener un lugar central en el mundo. Esa fantasía choca reiteradas veces con la realidad y en 1958 ese sesgo narcisista comienza a darse de cara con los hechos”, afirma Devoto. El país que hereda Frondizi era uno que todavía tenía posibilidades de expansión, aclara, pero “con alguna tensión sobre el mito originario de un país dominador”, afirma Devoto. Para el historiador, “los éxitos deportivos actúan en Argentina como compensatorios de logros políticos o económicos que no se pueden alcanzar”.

El 8 de junio en Malmö, el seleccionado de Stábile afrontó su séptimo partido en una Copa del Mundo, el 307 en toda su historia. Los argentinos, con una inusual casaca amarilla como atuendo, controlaron el balón con habilidad y lograron sorprender a los germanos con un gol de Oreste Corbatta a los 20 minutos. Las caras de esperanza duraron muy poco. Sus rivales, con un juego práctico y contundente, terminaron imponiéndose 3-1 sin sobresaltos, ante 31 mil espectadores que observan las acciones con cierta indiferencia.
“Los argentinos son jugadores magníficos, pero se entretienen y demoran mucho con la pelota”, reflexionó tras el choque el entrenador alemán Herberger, que tantos temores había encendido horas antes de medirse con los que resultaron unos inofensivos oponentes. Así, lo que parecía una virtud propia del futbolista criollo, el exagerado dominio del balón, los malabares, las fintas y gambetas y cierto barroquismo en el juego, se convertía, de buenas a primeras, a los ojos de un experto europeo, en un problema de difícil solución. “Muy habilidosos pero lentos”, aseveraba el germano, con más tono de crítica que de elogio y en un marcado cambio de parecer.
Alemania, último campeón, que iba a finalizar cuarto en el torneo tras perder con Suecia (3-1 en semifinales) y con Francia (6-3) en el choque por el tercer puesto, había dado a los argentinos la primera bofetada. Pero la formación sudamericana logró recuperarse tres días después en Halmstad, con una festejada victoria ante Irlanda del Norte por 3-1. Corbatta, de penal, Norberto Menéndez y Ludovico Avio con sus goles hicieron reverdecer certezas de triunfo.
Los irlandeses habían superado 1-0 en el primer partido a Checoslovaquia, el siguiente rival de los dirigidos de Stábile, por lo que el entusiasmo desbordó a la delegación nacional. La prensa consideró “un accidente” el traspié del debut, pues Alemania -después de todo- era el campeón mundial. y apostó a rajatabla por una cómoda victoria ante los checos en la última fecha del Grupo 1. Más aún porque Argentina ya había vencido a ese equipo europeo poco conocido por 1-0, en un amistoso en Buenos Aires, antes de emprender la gloriosa aventura del Sudamericano de Perú. El optimismo renació: Argentina todavía podía aferrar el título.
“Los jugadores de Checoslovaquia juegan de primera, se desmarcan con facilidad, no obstruyen. Tampoco arriesgan con la pelota, algo tan generalizado en los criollos. Además, lucen un estado atlético perfecto”, advertía desde las páginas de El Gráfico Borocotó. Sus líneas se transformaron en un certero pronóstico.
Ángel Labruna miró de reojo a sus rivales, antes del inicio del partido en el estadio Olimpia de Hälsingborg. Le llamó la atención la altura de los checos y esos números gigantes, casi grotescos, sobre las espaldas de sus casacas. “Les pasamos por arriba, deben ser torpes con la pelota”, pensó en silencio, mientras fruncía el ceño en gesto característico. Le guiñó un ojo confiado a Osvaldo Cruz, poco antes de que el enjuto árbitro inglés Arthur Ellis inflara sus pulmones y pitara con ganas, para el arranque del partido. A Corbatta, en cambio, le sorprendió la serenidad y la continua sonrisa del espigado y rubio arquero Bretislav Dolejsi. El portero afrontaba su tercer partido en un Mundial, sin guantes, igual que Amadeo, aunque la mayoría de sus colegas europeos habían dejado de lado la costumbre de atajar sin protección. Federico Vairo, en tanto, pensó preocupado si sus piernas le iban a responder. Era el tercer pleito en una semana y sentía, al igual que varios de sus compañeros, cierto entumecimiento en los músculos. Los entrenamientos de los argentinos, habituados a jugar una vez por semana, no ponían el acento en el cuidado físico y la resistencia. “Los nuestros tienen talento”, se dijo para sus adentros Stábile, a modo de estímulo.
Checoslovaquia, que había sido subcampeón en la cita de 1934 cuando el fascista Benito Mussolini condicionó árbitros y llevó a Italia a la coronación, se lanzó desde el primer minuto al ataque. Sistemáticamente, de modo masivo, pero con orden y precisión abrumadora. Los europeos necesitaban ganar para asegurarse un lugar en la segunda fase, luego de la inesperada caída ante Irlanda del Norte y un heroico empate (2-2) ante Alemania, tras una desventaja inicial de 0-2. Los pases largos y precisos fueron letales para los defensores de Stábile. A los cinco minutos de juego, los argentinos estaban impresionados. A los ocho ya perdían 1-0. La velocidad de los hombres de casaca blanca resultó demasiado para la pobre preparación de los sudamericanos, superados táctica y físicamente durante todo el juego. El primer tiempo terminó con un contundente 3-0 para los checos que marcharon frescos y raudos al vestuario, en contraste con el estupor y cansancio de sus adversarios. Corbatta logró descontar a los 20 minutos del segundo tiempo, pero una nueva ráfaga de velocidad y precisión del equipo blanco aniquiló las ilusiones.
Así, Argentina sufrió el 15 de junio en Hälsingörg su derrota más humillante en un Mundial, luego de que Checoslovaquia se despachara con un histórico 6-1. Unos 16 mil impasibles suecos presenciaron las acciones, sin saber que el partido quedaría en la historia del deporte de aquel lejano país sudamericano. El pulcro vestuario del estadio sueco fue testigo de la ira de algunos de los integrantes del plantel argentino y de la intensa sensación de tristeza, desconsuelo y culpa que aplastó a esos futbolistas. En aquel momento, mientras repasaban las borrosas imágenes de un partido que no olvidarían jamás, ninguno imaginó lo que les esperaba en Buenos Aires. Lo peor no lo habían vivido en el campo de juego. La pesadilla apenas empezaba. Nadie tomó conciencia de la dimensión que tomaría la goleada en Buenos Aires.
Los futbolistas argentinos no recibieron ni un peso por jugar el Mundial. Enojados, los dirigentes no les permitieron quedarse a ver los restantes partidos del certamen. Para colmo, el que brillaba con todo su esplendor era Brasil, con el juvenil Pelé y una novedosa táctica de ataque que le llevó a ganar el primer título de su historia. Los elogios a los brasileños eran una tormenta de espinas para los desconsolados argentinos. La humillación se agigantaba. En Suecia había un campeón sudamericano, pero era Brasil, que alzó la Copa y comenzó a cimentar su fama. El mismo seleccionado que meses atrás había sido ruborizado por los argentinos en el Sudamericano y que se tomaba revancha de su fatídico Maracanazo en 1950, cuando Uruguay les robó la alegría en su propio suelo y se consagró en Río de Janeiro.

“Nos tocó vivir la peor etapa de un seleccionado en la historia. Argentina perdió otras veces mal, pero nunca de ese modo en una Copa del Mundo y a mí me tocó ser el arquero. Por años debí acarrear ese desastre. Se burlaban de mí en todos lados. Me gritaban lo peor, pese a que ya era un consagrado. Es un orgullo jugar en el equipo nacional pero me arrepiento de haber estado en aquel Mundial”, se lamenta Carrizo, que nada pudo hacer contra el poderío de los checos. Según el arquero, la “velocidad y la simplicidad de ataque” de los europeos era incontenible para sus compañeros de la defensa. “Desbordaban, tiraban el centro y llegaba alguien libre para marcar. Así, simplemente, del mismo modo nos hicieron cuatro goles”, grafica Amadeo. Para Rodolfo Venialgo Acevedo, un avezado observador de las costumbres argentinas, Argentina “es un país donde se devora a los ídolos”. “Somos caníbales, convertimos en dioses a los exitosos o a los famosos, les trazamos metas que son nuestras más que de ellos, les hacemos creer que las alcanzarán, pero cuando no pueden llegar a ellas los aniquilamos, sin piedad y con llamativo salvajismo”, grafica el psiquiatra, ahora alejado de los consultorios.

“No hubo fallas, lo que hubo fue una superioridad neta del adversario”, escribió Borocotó en sus envíos y habló de “una lesión dura, hasta cruel”. Los periódicos y los comentaristas radiales se lanzaron con vehemencia sobre el plantel. “Cada vez que paraban la pelota tenían tres rivales encima”, se quejaron los especialistas. “Contra Irlanda fue un milagro y los milagros no se repiten”, apuntaron aún más hirientes los mismos que aseguraron que el equipo estaba recuperado tras aquella victoria. “Néstor Rossi está muy lento, demasiado lento, ya no puede jugar”, escribió un columnista deportivo. El reportero olvidó de pronto que el veterano mediocampista, de 33 años de edad, pocos meses atrás había sido calificado como “el patrón de América” por su notable desempeño en el Sudamericano de Lima. Rossi fue uno de los más atacados por la prensa y tras el Mundial jugó un solo partido más para River Plate (…) apabullado por los cuestionamientos. Desde las páginas de El Gráfico se recalcó que Brasil era “la representación moderna del fútbol sudamericano”. Los brasileños, al influjo del talento de Pelé, Garrincha, Didí y Zagallo, entre otros, brillaron con su fútbol vistoso, ofensivo y se consagraron campeones por primera vez, luego de atravesar invictos el Grupo 4 y vencer a Gales (1-0), a Francia (5-2) y a Suecia (5-2) en la final. Su éxito no hizo más que agigantar la deshonra del fútbol criollo.
Unos trescientos desorbitados seguidores fueron a Ezeiza para recibir con insultos a la delegación argentina. Les arrojaron monedas y les gritaron “traidores” a los futbolistas. Corbatta, elevado al rango de semidiós en lejanas tardes de fútbol, agachó la cabeza y no pudo entender aquellos insultos tan lesivos. Justo contra él, tan amado y admirado días atrás. La policía simulaba frenar tanta vehemencia, pero en realidad su actitud pasiva y sutil no hacía más que favorecer los ataques de los hinchas. Rossi, siempre caudillo, también miró al suelo y supo que el final de su carrera estaba cerca. Los flashes de los reporteros estallaron en las terrazas del aeropuerto, las caras enardecidas de los simpatizantes quedaron grabadas para siempre. También el desconsuelo y la sensación de culpa de aquel puñado de jugadores.
José Sanfilippo, que no jugó ningún partido en el Mundial y que estaba próximo a ganar fama como el eficaz artillero del fútbol argentino llegó con un hematoma debajo de un ojo. “Fue un choque con un compañero en un entrenamiento”, comentó al pasar. Nadie dijo nada más hasta muchos años después La aureola morada en su cara era la secuela de un puñetazo de Carrizo, harto de sus gastadas y bromas inoportunas después del 6-1. Muchas décadas más tarde, Sanfilippo iba a ganar nueva notoriedad por sus despiadadas críticas a un arquero del Seleccionado argentino después de otra humillante goleada (Sergio Goycochea, luego del 0-5 ante Colombia en 1993). Historias parecidas, personajes repetidos, aunque en distintos calendarios.

“Suecia fue una pesadilla, un mal sueño que jamás se repetirá. Pero me llevó a renunciar al Mundial de Chile en 1962. Volví a la Selección en la Copa de las Naciones de Brasil, en 1964. Había sufrido mucho y no quería volver a pasar por la misma experiencia. En las canchas algunos hinchas y hasta los rivales se burlaban de aquella catástrofe. Fue terrible”, acota Amadeo, aún apesadumbrado al revivir su peor experiencia como futbolista.
“Así somos. En general, sin equilibrio. Elevamos a nuestros ídolos al pedestal de invencibles, los vemos como héroes, pero cuando aflora su condición de humanos falibles, los despellejamos. Irracionalmente. Aquellos muchachos del ’58 no habían perdido un campeonato jugando mal, para la sociedad argentina eran traidores a la patria. Demasiado cargo para un simple deportista”, esboza el ensayista Martiñá.
Stábile también fue duramente criticado. Igualmente volvió a dirigir a la Selección en 1960, pero jamás pudo remontar lo que pasó en Suecia. Poco después del regreso de Estocolmo, la policía debió poner una custodia especial en el departamento del entrenador, ubicado en Avenida Del Trabajo (actualmente Eva Perón) entre Curapaligüe y Malvinas, Todos se olvidaron de sus goles en el Mundial de 1930 y de los seis títulos Sudamericanos que acumuló. “Tuve veinte años de trabajo honrado como DT, desaproveché muchísimas oportunidades para ganar buen dinero. Pero todo quedó pulverizado por lo de aquel Mundial de 1958. Todos me atacaron, perdí el último round y me mandaron al rincón de los castigos”, afirmó desolado Stábile, a los 60 años, poco antes de morir en diciembre de 1966.
El técnico y los futbolistas se convirtieron en los únicos responsables de aquella inesperada aunque previsible caída. Poco se evaluó la desorganización de la AFA, la falta de entrenamientos, la escasez de conocimientos tácticos y el buen nivel de los equipos europeos. “Los hechos evidenciaron la necesidad de rectificar conceptos, modificar sistemas y adecuar la marcha al ritmo que fijan nuevas concepciones sobre el fútbol”, afirmó la AFA en la Memoria y Balance de 1958. El bochorno de Suecia estuvo muy cerca de provocar el alejamiento del titular de esa entidad, Raúl Colombo, un hombre estrechamente vinculado con el presidente Frondizi, pero quien finalmente logró mantenerse en pie.
Las discusiones, los debates y los golpes de la dura experiencia no generaron cambios productivos. Fallidamente el fútbol criollo copió modelos europeos a costo de perder su identidad. La desorganización siguió reinando y debieron pasar veinte años y cuatro Mundiales para capitalizar los errores, aprender y mejorar.
“Nuestro estilo rico y peculiar se diluía así bruscamente en un juego híbrido que, además de no dar frutos en el torneo de Suecia, dejó graves secuelas al poner fuertemente en duda el modelo de juego con el que los aficionados se sentían plenamente representados y llevó a que más tarde se dilapidara un patrimonio cultural que había tardado años en conformarse”, detalla el sociólogo Roberto Di Giano en su “Fútbol y cultura política en la Argentina. Identidades en crisis”, de editorial Leviatán. El autor, fundador del área interdisciplinaria de Estudios del Deporte en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, también reproduce en su reflexivo trabajo declaraciones del desaparecido Ángel Labruna, un miembro del seleccionado de 1958. “Todavía resuena en mis oídos y leo en todas partes ‘el desastre de Suecia’. Pero nadie dijo nada cuando cuatro años más tarde, fuimos a jugar a Chile, que es América, que es un país vecino y no hicimos nada en ese Mundial. Ese sí fue un desastre”, recalcó Labruna, con su pragmática sencillez.
Las selecciones argentinas padeciendo los mismos problemas estructurales hasta 1974, con oscuros desempeños y fracasos durante cuatro Mundiales. En Chile 1962, Argentina quedó eliminada en primera ronda con un opaco desempeño. En Inglaterra 1966, se edificó el mito de “campeones morales”, después de la resonante expulsión de Antonio Ubaldo Rattin ante Alemania, en cuartos de final, y el presunto complot contra los sudamericanos, que hasta el propio gobierno de facto del general Juan Carlos Onganía agitó con frenesí. Al certamen de México 1970, el equipo nacional ni llegó, eliminado por Perú, tras un pálido 2-2 en la Bombonera de Buenos Aires.
Un insólito episodio ocurrido en el Mundial de Alemania de 1974 con el plantel argentino es una gráfica anécdota de los pesares de los equipos nacionales en aquellos tiempos. El diálogo entre el capitán del equipo y un ex dirigente de la AFA, reproducido por el propio ex futbolista, es elocuente:
-¿Están bien, necesitan algo? ¿Les traigo algunas mujeres, hay buenas alemanitas, bien rubias y grandotas, que pueden divertirlos un rato? ¿No las quieren para aplacar el aburrimiento?
-No, nada de mujeres en la concentración. Lo que necesita este plantel es un buen cocinero. Comer comida argentina, unos bifes, pastas. Tráiganos un cocinero, que se lo vamos a agradecer.
-¿Seguro? Está bien. No te preocupes, se los resuelvo en un par de horas.
Al día siguiente un nuevo integrante se sumó a la delegación argentina. Preparó unos estupendos bifes con cebolla, que desataron la aclamación de los futbolistas. A la noche, la misma comida. Al mediodía siguiente también. Y una vez más en la segunda cena. El capitán del equipo se inquietó entonces y encaró al presunto chef:
-Oíme pibe, riquísimos los bifes con cebolla a la criolla. Pero cambiá un poquito, no vamos a comer lo mismo todo el mes.
-No voy a poder ayudarlos.
La cara del capitán del equipo se transformó. Y el supuesto cocinero completó su explicación:
-Sabe qué pasa, yo no sé cocinar. Un cocinero era demasiado caro. Yo atiendo el bufete en Nueva Chicago, me doy maña para algunas cosas y me trajeron de apuro para resolver el problema, sin gastar demasiado.
En el Mundial de 1974, la Selección argentina no sólo no tuvo una buena alimentación. Pasó agónicamente la primera ronda pero cayó humillada 0-4 ante Holanda, perdió 2-1 con Brasil y empató 1-1 con Alemania Oriental, antes de regresar cabizbaja y criticada a Buenos Aires. Un triunvirato confuso de entrenadores había aportado más caos que orden a un equipo con notables futbolistas pero sin esquema colectivo. Aquel Mundial fue el último eslabón de una cadena de pesares inaugurada en 1958 y que duró dos décadas.

martes 2 de febrero de 2010

FABIAN IACOVONI

casi 800 personas que bajo una sensación térmica de 42 grados acompañaron al equipo del tano en un día laborable y hasta tuvieron las ganas de cantar " De la mano tano vamos a ganar ( 2 ) y la vuelta en Campana vamos a dar"
Reportó: Sandro Montozzi
Me parece que sandro no estuvo en Zárate o esta MAL la cantidad de gente???
MUY BUENA LA PAGINA
SALUDOS
FABIAN

lunes 1 de febrero de 2010

HUGO AMAOLO ENVÍA

Los barras argentinos, con un pie en Sudáfrica

Con Mallo y Bebote, viajó un grupo para organizar el desembarco en el Mundial

Por Nicolás Balinotti

La tropa de barrabravas kirchneristas, que se anida bajo el nombre de Hinchadas Unidas Argentinas (HUA), ya prepara su desembarco en Sudáfrica para el Mundial. Con Marcelo Mallo y Pablo "Bebote" Alvarez al frente, viajó ayer a Johannesburgo una comitiva que tendrá como fin planificar la logística de un proyecto polémico, que prevé para junio el traslado de unos 350 barras argentinos para alentar al seleccionado de Diego Maradona.
Unos minutos antes de abordar el vuelo de Malaysian Airlines, Mallo comentó a LA NACION que se reunirán con dirigentes sudafricanos de la Secretaría de Turismo e intentarían tener un encuentro con el embajador argentino en Pretoria. Junto al líder de HUA, viajaron "Bebote", Diego (barra de Lanús), Emiliano (Huracán) y Bernabé, un cineasta que pretende filmar un documental sobre los barrabravas en el Mundial.
"Los gastos del viaje lo pagamos nosotros, como dije siempre. Hicimos rifas, ya se acercaron muchas empresas para darnos su apoyo y vamos a lanzar una revista con 12.000 ejemplares mensuales. Nos vamos una semana para organizar todo para el Mundial", dijo Mallo, un dirigente político de histórica relación con el jefe del Gabinete, Aníbal Fernández, miembro de la agrupación Compromiso K y "amigo" de Rudy Ulloa, un incondicional del matrimonio presidencial.
La diferencia horaria con Sudáfrica (cinco horas más que en nuestro país) impidió consultar si realmente se esperaba un encuentro entre el embajador, Carlos Sersales di Cerisano, y el grupo encabezado por Mallo.
Con sospechosas fuentes de financiación, el poder de HUA se va expandiendo. Nació con el respaldo de 11 hinchadas, pero ya son más de 50 las barras adherentes a un proyecto que levanta las consignas de "la no violencia y no agresión en los estadios", pese a que muchos de sus integrantes tienen antecedentes policiales.
El último gran logro de HUA fue montar una sede en un petit hotel a pasos del Congreso. Allí las paredes están maquilladas de banderas con la "V" y fotos de un pingüino, en referencia a los Kirchner. El 21 de noviembre pasado, en una entrevista con LA NACION, Mallo había dejado en claro uno de sus objetivos: "Mostrar la bandera de Kirchner 2011 en el Mundial".
A mediados de diciembre y a pedido de miembros del Comité Coordinador de la Seguridad del Mundial 2010, visitó Sudáfrica Pablo Paladino, el hombre fuerte de la subsecretaría de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos. En aquel viaje, Paladino fue interrogado acerca del posible desembarco de los barras. En ese momento, recordó alguien, se descreía del proyecto de HUA. Ahora, hay evidencias de que el propósito kirchnerista es en serio.

  • En San Juan se hizo presente "la otra barra brava"
Hinchadas Unidas Argentinas tiene competencia: en San Juan, el seleccionado fue respaldado por un grupo de hinchas que se hace llamar "la barra oficial de la selección". La integran hinchas díscolos de la barra de Boca, quienes tendrían contactos cercanos a Bilardo.