sábado 24 de octubre de 2009

HUGO AMAOLO ENVIA

MARTÍN KRAUSE
Características de un emprendedor




“Emprendedor es quien percibe, antes que otros, que han ocurrido cambios en el mercado, en las preferencias de los consumidores, en la tecnología o en los recursos.
Este proceso de descubrimiento no está constituido por actos deliberados de aprendizaje. No proviene de una situación en la que “sé lo que no sé” y por lo tanto conozco la forma de obtener el conocimiento que me falta, como cuando un emprendedor contrata a un asesor de seguros o un contador, por ejemplo.
El conocimiento que se obtiene en el proceso de descubrimiento en el mercado es del tipo “no sé lo que no sé”, que se caracteriza por la falta de conciencia de la propia ignorancia.
Estos descubrimientos se producen por azar en algunos casos pero, sobre todo, por la perspicacia de algunos que están más atentos a estas diferencias y actúan en consecuencia.
ESAS OPORTUNIDADES ESTÁN AHÍ PRESENTES, PERO NO TODOS LAS VEN, SOLAMENTE LOS QUE TIENEN ESA PERSPICACIA EMPRENDEDORA. Es como quienes pasan por delante de un cuadro, pero solamente el perspicaz entiende que se encuentra ante una obra que atraerá al mercado. Tal vez uno de los casos más resonantes haya sido el de Brian Epstein, quien advirtió en esos cuatro muchachos que ya se llamaban The Beatles una oportunidad de negocios interesante. La historia cuenta que los llevó de Liverpool a Londres y los presentó en la discográfica Decca, que los rechazó luego de escucharlos, porque “los grupos de guitarras estaban pasados de moda”. Obviamente, la perspicacia empresarial estaba en Epstein, y no en Decca, como pudo comprobarse cuando firmó con otra discográfica y, a continuación, ubicó 18 temas en el puesto número uno, ¡en el plazo de dos años!...”

Martín Krause (Buenos Aires, 1952) es doctor en Administración. Dicta clases en la Facultad de Derecho de la UBA, en la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (Eseade), de la que además es rector, y en la Universidad Francisco Marroquín, de Guatemala. Autor del libro “Economía para Emprendedores”

miércoles 21 de octubre de 2009

JUAN AMAOLO

El mismo se creyó la ficción de que es Dios
Juan Cruz
Maradona, a quien le dicen Dios, no sabe disponer ni el equipo ni las palabras, así que dice malas palabras. "La puta prensa." Desplaza palabrotas; un día desplazó inteligencia en el fútbol. Ahora es un héroe solitario que sustenta su poderío en el pasado y lo rescata a fuerza de insultos con los que lo afean que no sepa qué hacer con los 80 seleccionados de que dispuso en su errática estancia, en un sitio que le viene grande.
Como él mismo ha creído la ficción de que es Dios, se comporta como si pudiera estar en la humildad del banquillo y, al mismo tiempo, rematando, incluso con la mano. La mano de Dios. Su engreimiento ya es una patología que él cura lanzándose al césped, bañado en lágrimas, celebrando un triunfo que no es suyo, sino del equipo que lo sigue sin fe, a trancas y barrancas. Y como cree que el sentimiento se provoca llorando, se seca el sudor de su amargura y lanza improperios contra los hombres de la prensa. Es de la clase de genio del fútbol al que le dura la pila hasta que deja de pisar el área; después pisa el limbo, y, por eso, sigue creyendo que puede ser Dios, dando mandobles.
Los insultos son un arte que dosificaban Quevedo y Borges, pero él no sabe, así que se sentó delante de los insultados y empezó a decirles: "Yo tengo memoria, a los que no creían, a los que no creyeron... con perdón de las damas, que me la chupen, que me la sigan chupando". Su escatología es la de un egocéntrico cuyo ombligo le hace el efecto de un espejo donde se ve una cara sin defectos. Se cree Dios, está claro, se ha producido ese síndrome, por eso repite: "A los que no creían, a los que no creyeron... Sigan mamando". Parece uno de esos parabolanos que aparecen en Agora, la película de Amenábar. Aquellos exigían la fe en Dios, y Maradona exige la fe en sí mismo. E insulta si no le creen; es un dogma en sí mismo, un tonto.
(*) Periodista del diario El País, de Madrid