LA CENSURA DE LOS MEDIOS OPOSITORES AL PEDIDO DE MARADONA
Desde que es quien es, Diego Maradona siempre tuvo la contundencia para que cualquier declaración suya -del tema que fuese, tibia o explosiva- viajase directo a los primeros planos de diarios, televisión y radios. Hasta ahora, cuando lo que está, en el centro del debate es la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que, entre otras cosas, incluye la posibilidad de que los argentinos accedan gratis al fútbol por televisión.
Los grupos empresarios que manejan los medios en la Argentina y que se oponen a modificar una ley que fue dictada en su momento por el dictador Jorge Rafael Videla, esta vez callaron la opinión de Maradona, quien de modo contundente se mostró a favor no sólo del proyecto del Gobierno en este sentido, sino de la posibilidad de poder observar en el futuro cualquier acontecimiento deportivo de modo gratuito.
En efecto, en los últimos días Maradona envió una carta -redactada por su nuevo jefe de prensa, que es también el novio de su hija mayor- dirigida a la Secretaría de Medios de Comunicación, en la cual dice textualmente:
"De mi mayor consideración:
Tengo el agrado de dirigirme a ustedes, y por su intermedio, a las autoridades del Gobierno nacional, con el objeto de expresar mi conformidad y apoyo, al proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.
Esta iniciativa, que permite que todos los argentinos, por igual, vean los grandes eventos deportivos en forma gratuita, no hace más que pluralizar el deporte, sus ejemplos y sus enseñanzas.
Me hace muy feliz que todos los argentinos por igual, desde cualquier rincón de este país, puedan ver y disfrutar del fútbol, que tantas alegrías nos brinda.
Sin más, y con la esperanza de que sigan surgiendo iniciativas que favorezcan a nuestro pueblo, saludo a ustedes, con mi más distinguida consideración.
Diego A. Maradona, director técnico, Selección Nacional Argentina."
La carta de Maradona, que se puede leer en el portal http://
www.argentina.ar/hablemostodos ha sido cuidadosamente omitida por los sectores contrarios a la nueva ley. Como también la de varias personalidades que opinan ahí, incluida gente de estrecha vinculación con el fútbol y que ha brindado un valiente testimonio desde adentro de los factores de poder.
De qué se discute. La no difusión de la opinión de Maradona -hagamos un breve ejercicio: supongamos qué hubiese ocurrido si Diego se mostraba en contra de la ley-viene a reflejar, desde el lado del fútbol, cómo se viene planteando este tema en los principales holdings de prensa.
Más aún: curiosamente, mientras la carta de Maradona salía a la luz, desde algunos sectores se lanzó la versión de que la AFA le había recomendado al DT que baje el perfil de sus declaraciones, amparándose en el 1-6 con Bolivia.
Maradona, acostumbrado a desafiar al poder más allá de dónde se sitúe para hacerlo, ha brindado un nuevo impacto que ni siquiera fue visualizado convenientemente por las empresas y los periodistas que comulgan con las ideas de sus patrones. Porque adonde apuntó Maradona fue a un negocio que es parte importantísima de la AFA, de la cual él en este momento es empleado.
Sin embargo, las noticias alrededor de estos últimos días alrededor de Maradona giraron apenas en torno de los convocados para un amistoso con Panamá o, de refilón, de las nuevas críticas que Osear Ruggeri le disparó a Carlos Bilardo.
El Grupo Clarín, un multimedios claramente opositor al actual gobierno a través de su línea editorial y de un bloque de periodistas, en cambio prefirió el viernes brindarle casi una página entera -en su sección de ese día de Medios- a que el fútbol español por televisión ya no será más gratis.
En una larga nota sin firma se brindan detalles -no todos confirmados- de un cambio apoyado por el Estado español y se afirma que a partir del próximo campeonato habrá que pagar 18 euros por 20 partidos en directo. No se señala que aquí, por 10 encuentros en vivo por semana, hay que abonar alrededor de 140 pesos mensuales entre el abono básico del cable, el costo del decodificador y el precio del codificado.
También podríamos preguntarnos por qué nunca antes se le dio el mismo espacio para decir que en España el fútbol por televisión era gratuito. La famosa historia de cómo se puede manejar una noticia, que de eso además se trata la nueva ley.
Los dueños del negocio. El convenio entre la AFA y las empresas Televisión Satelital Codificada (TSC) y Tele Red Imagen (Trisa), ambas del Grupo Clarín, concluirá en el 2014. Nació en 1985 y en todo este tiempo no atravesó ni siquiera un proceso de licitación. Porque si bien el fútbol por tevé no es gratis en todo el mundo, en ningún país el negocio se manejó como acá.
Hay, en ese sentido, algunas contradicciones. ¿Por qué se puede ver gratis a la selección en las Eliminatorias y en los Mundiales y no al resto del fútbol? ¿O por qué Canal 13 -también del Grupo Clarín- sí acepta dar por televisión abierta a Boca en la Libertadores y no el resto de los partidos?
Cualquiera está "en su derecho de defender políticas y negocios, pero el asunto es qué armas se utilizan. Conviene retroceder un par de meses en el tiempo. En la misma semana que la presidenta Cristina Fernández anunció el lanzamiento del proyecto de ley, en el programa Fútbol de Primera -monopólico en la emisión de las acciones de los campeonatos Apertura y Clausura- se pronunció un inusual editorial con varios puntos falsos.
Primero, aprovechando que ese domingo se habían generado graves disturbios en los alrededores de algunos estadios, se planteó que el Estado tenía asuntos más importantes de qué ocuparse antes de proponer un fútbol gratuito por televisión, como si una cosa invalidase a la otra.
Después se apeló a un ejemplo falso, alertando que a la Argentina le podía pasar lo mismo que a Perú, que por un conflicto absolutamente distinto y sin ningún tipo de conexión, la Fifa había amenazado con desafiliarlo.
Y, por último, se pronunció aquel latiguillo tan facilista como nefasto de que si el fútbol va gratis por televisión lo vamos a tener que pagar entre todos. Un argumento que estos mismos no lo planteaban cuando trabajaban para el Estado, incluso en épocas de la dictadura.
El fútbol, al fin una herramienta propia de los argentinos más allá de cualquier divague filosófico, se ha agregado en estos días a cómo se debate y a cómo se plantea la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Lo de Maradona es un ejemplo, con la contundencia que significa su figura. Parafraseándolo a él, entonces, sería conveniente que no sigan manchando la pelota.
REACCIONES Y POLÉMICA ANTE LA CARTA DEL DIEZ
Se publicó, en algunos pocos medios ligados al grupo que se opone a la sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que Diego Maradona desmintió su supuesto apoyo al Gobierno y al proyecto de ley. La información dice que Diego desmiente lo que en realidad nunca dijo, que es su apoyo al Gobierno. En realidad, según pudo averiguar Miradas al Sur, el enojo del Diez era con el diario Crítica de la Argentina, que dio la foto en tapa del técnico de la selección con el matrimonio presidencial. El técnico de la selección habría tomado esto como una manipulación política. Diego dijo: "Esa foto fue hace 3 meses, cuando inauguraron el Shopping de Ezeiza; esa foto no es de ahora. Yo no fui a ningún acto público de la Presidenta ni de nadie. Estoy completamente abocado a la Selección argentina". En realidad, el matutino mencionado aclaró que esa foto no era actual, con lo cual queda descartada cualquier manipulación periodística.
Segundo, por lo que pudimos investigar desde esta publicación, en el Poder Ejecutivo no existe la intención de utilizar políticamente el apoyo del Diez a la televisación de los partidos en forma gratuita.
En ese sentido, la carta de Maradona (que se reproduce) es bastante ilustrativa, pues allí sólo se hace mención a la televisación de los encuentros. "No existe la intención -dicen las fuentes consultadas- de utilizar a Diego políticamente; todo lo contrario, no queremos que se mezcle esta discusión y se la utilice." Como siempre, cualquier declaración de Diego Armando Maradona mueve el avispero, y más si se trata de apoyar una iniciativa oficial -como la ley de servicios de comunicación audiovisual- que va en contra de algunos intereses mediáticos.
Por Jorge Búsico